jueves, marzo 01, 2007

Mudanza




No sé si es la lluvia, o si es la mudanza. Cajas y cajas con mis cosas, libros sepultados con esa frase que me quebraría si la leyera ahora, mientras fumo y dejo esta casa con sus miles de huellas.

No es el hecho de revisar ese cúmulo de cosas escondidas en placares, esas cartas de señales que sólo ahora descifro; ni siquiera es el cambiar de número de teléfono (hoy hay mails y celulares, uno no se pierde, simplemente se muda, y da igual). No sé si esto estaba medio armado así nomás, medio desordenado como yo, y siento que ocuparme de que todo quede perfecto es una forma de dar un paso, un signo de que hay más tiempo en mi cuerpo, de que empieza otra Aldana en otro barrio.

¿Por qué pongo esa canción que me entristece, mientras las gotas se resbalan en el vidrio y él no atiende y el otro se olvidó de mí? Y las cajas me miran de reojo, y hay otras invisibles llenas de sensaciones que no quiero llevarme pero sí, que quiero que vuelvan pero no, que no puedo dejar atrás pero dejar este espacio es dejarlas, es un alivio y un cierre obligado, contrario a mi voluntad, pero tan sano.

Es nostálgico mudarse. Sola. Con lluvia.