miércoles, febrero 21, 2007

Coldplay: euforia íntima



No pueden estar tan cerca. No pueden estar tan cerca. No pueden estar tan cerca.

Sí, eso repetían las voces internas de todos los que colmamos ayer el Gran Rex para presenciar el debut de Coldplay en Argentina, cuando los ingleses salieron al escenario y advertimos que eran reales, tangibles, que estaban sólo a unos pocos metros de distancia, después de tantos años, y que sonaban tan, pero tan bien en vivo.

En medio de una escenografía austera, salvada por un juego de luces y algunas pelotas gigantes de colores, Chris Martin hizo honor a su rol de frontman y con esos simpáticos bailes espásticos desplegó todo su carisma durante la hora y 20 minutos que duró el show. "Hoy es muy especial para nosotros porque es nuestra primera vez en esta preciosa ciudad", esbozó el marido de Gwyneth Paltrow en un correcto castellano muy ensayado. Este comentario y algún “Argentina” mechado en uno de los temas fueron todo lo que hubo en la noche en lo que a demagogia poprockera respecta. Bien por Chris.

Abrieron con “Square One”, y recordé que en aquel show que tuve la suerte de ver en Dublín la elegida fue la misma. Ese recital se robó el sabor de la primera vez, en otro país y al aire libre en un predio realmente mágico. Pero el show de anoche fue más intimista, tanto que hasta en un momento, cuando toda la banda se trepó a la escalera que lleva al Pullman y entonó “Green Eyes” (ver video), sentí que me estaban cantando a mí, que era mi serenata privada. By Coldplay. Nada más y nada menos. “Brown eyes”, me dijo (en verdad, creo que fue a la chica de atrás, pero qué importa).

Y con ese micrófono de otros tiempos, Martin fue acompañado por Guy Berryman (bajista) en guitarra acústica, Will Champion (baterista) en armónica y el violero Johnny Buckland en uno de los momentos más altos del show. “Clocks”, uno de los temas mejor logrados de la banda, estuvo también en el podio, con un final que llevó el ritmo ya intenso de la canción a un acelere extraterrestre.

El público (nosotros) no entendía nada. Eufóricos y emocionados, sabiéndose parte del selecto grupo de 10 mil personas que verán a Coldplay en Argentina, los seguidores de la banda cantaron y bailaron durante todo el espectáculo. Como era de esperarse, la noche cerró con “Fix You”, y el estribillo estuvo casi exclusivamente a cargo de la euforia argenta.

A los que van hoy, a los que van mañana, disfrútenlo. Y a ustedes que se quedaron sin entradas, acá van algunos videos y fotos del show, más el set list de ayer.

Square One Politik Yellow Speed of Sound God put a Smile upon your Face What if Sparks Don´t Panic White Shadows The Scientist Green Eyes Clocks Talk Trouble In my Place Swallowed in the Sea Fix You

viernes, febrero 09, 2007

They (fucking) rule!

OK, sí. Voló una cucaracha de esas enormes de la calle cuando cruzaba. Y yo pensaba por qué nos parecen tan horribles, con su marrón inmundo y su crunch crunch y sus patitas asquerosas. Tal vez sea porque viven en la mugre; tal vez porque no obedecen a ningún ideal de belleza. Quizás, secretamente, las envidiemos por ser una especie que, sin proponérselo, es casi inmortal. Se supone que viven desde los dinosaurios, y nosotros tratando de edificar cosas “memorables”.
Muchas veces estoy segura de que son precisamente las cucarachas las que dominan el mundo, las que inventaron este juego, y están por todos lados vigilando, quizás controlando que generemos más y más basura para que coman, para que se alimenten y subsistan. Creo que nadie, ninguna raza es tan eficiente en la producción de basura como los seres humanos. De la más tóxica exótica. Somos su máquina perfecta.
Es cierto. Ellas nos gobiernan desde sus alcantarillas. Y se disfrazan de asco para que escapemos. Por eso, cuando a veces intento matar una, su cuerpo partido literalmente en dos sigue moviéndose inmune. Son dioses.