martes, diciembre 12, 2006

Ella y yo

A veces soy una sombra de mí misma que sigue caminando por inercia. Otra Aldana que crece en mis espacios, que me lleva a la nada y no me ofrece pasaje de vuelta. Y transito gris, ofuscada y entre lágrimas de humo. Los días pasan así, insoportablemente fantasma, aturdida por una voz que no se calla y que me ahoga. Siento a la otra que me mata, que no quiere más, que quiere desaparecerme hasta que yo vuelva. Ella y yo, que nos queremos y nos odiamos tanto, negociando en frío lo imposible. No quiero ser ella, no quiero acurrucarme en un rincón y hacerme agua, sin poder respirar ni pensar en esta otra que hoy está medio en el medio, atravesada por días de diciembre, fatales últimos del calendario inventado por el sol. El sol, hace calor y me mudé al living con un aire artificial, un respirador que trata de sacarme de sus manos que tiran para que vuelva a caer. No es justo, estoy en ella y quiero escapar, y sé que pronto cederá y me dejará volver a ser la misma. Pero mientras, me desdibujo entre mis sábanas que ya no me acogen, que se meten por mi boca hasta mi alma, y la apagan hasta que alguien grita. Sí, soy yo. Otra vez. Y me armo y me desarmo, voy y vengo, el tiempo pasa y los ciclos me dan nauseas, me marean. Basta. Dije basta. Pero no puedo.