martes, noviembre 07, 2006

Clonazepan... no need

Serena, serena. Al fin terminó esa fatídica semana. Fue todo interno, mucha ruptura, algo de culpa de esos días previos y ser mujer. Imagino las nubes de hace unos días, porque ya no existen. Se fueron hasta no sé cuándo, y de vuelta la tranquilidad invade mi casa. La intensidad de estar sola conmigo, fumando, escribiendo. Saber que mañana será un día de grandes pequeñas cosas, de nadas lindas. Soy feliz cuando no corro hacia ningún lado, cuando no me apuro, cuando no siento que alguien o muchos me empujan hacia un ideal que ni sé si quiero. El proceso, el bendito proceso, que al final resulta ser la mejor parte, esa en la que se aprende, se conoce de a poco, en la que las cosas se van afianzando en tu sangre. Así se siente realmente. Cuando lo que te pasa se inyecta de a poco, despacio y profundo. De nada servía bailarle al sol para que llegara el día. Porque llega igual, y el tiempo de las horas se sufre o se disfruta adentro, según se elija o se pueda manejar. El reloj va hacia el mismo lado, con la regularidad inevitable de sus agujas locas. Ya no me escapo de su tic tac, ya no me aturde pensar que me quedan menos, que me quedan tantos. No sé cuál es mi horizonte, no lo veo y me parece mucho más interesante. Vivir lo que tengo ganas ahora, y mañana, veremos.

1 comentario:

niñoespina dijo...

No puedo vivir al día.
Soy contradictorio.
Si veo el horizonte se el desenlace y me aburro, me desmotivo.
Pero preciso saber, tener datos, controlar.
Ese es mi problema.
Quiero tener el control.

Pinchazo!