miércoles, noviembre 29, 2006

T-ARDE

Un día de sol interno, de ese impulso extraño que te da haberte encontrado, al fin, con su energía y su cuerpo. Frases rotas, robadas de un rincón oscuro me gritan desde lo estético, dicen que la felicidad no es interesante. Pero esta tarde se bañó en purpurina de ayeres vanos, se subió al tren y se fue, serena, mirando por la ventana ese paisaje nuevo, el mismo.

No te conozco todavía, pero sí y me sumerjo en tu estar ahí, sentado, desnudo. Un deseo básico, que crece hacia lo impensado, y se vuelve todo cuando te veo, y después cede a las voces, a la esencia hablando entre humo. Nos inventamos rituales privados, secretos, nuestros. Y odio la luz que me despierta y me arranca de tu colchón, la vida entrando por la cerradura para arrastrarme lejos. Me quedaría suspendida en tu aire, para que me respires, para entrar en tu sangre, y perderme en el cauce de ese fluir tan rojo y tan tuyo.

Pocas cosas me hacen perder tanto la noción del tiempo como estar con vos.

viernes, noviembre 24, 2006

Enfrascada

Medidas. Controlar emociones que se escapan, que quieren dominarte. Te llenan de rojo el cuerpo, que arde por la ausencia de cosas que no necesita. No, si estamos hechos solos. Los días son iguales y algo cambia, algo interno que brota de ese lado incierto, que te llena de agua la vida. Después se irá, y lo sabés, y sin embargo el presente te aturde. Y se nublan las paredes, y todo se vuelve cenizas que no podés armar. Fumás para olvidarte de vos mismo, dormís para irte de este mundo, y el despertar te da pánico, el volver a ese torbellino azul. Drogas, bebidas que te apagan, sustancias que alguien dice te harán sentir mejor. Esas que bloquean las que se producen solas, las que salen de esos huecos de tus huesos, de esas memorias recientes que te marcan. Experiencias infinitas, tejidas no sé cómo, que van dejando huellas en tu sangre, que la tiñen para siempre de melancolía. Hace calor y nada es lo mismo, pensar en buscarte con miedo, sentir que no vas a estar ahí, ni en ninguna parte. Extraño, ajeno, querido. Una excusa para llorar esta tarde, y otras tantas. Te escucho y hay silencio, te veo y estoy sola. Una vez más.

domingo, noviembre 12, 2006

Acá adentro

No sé de dónde nace el cause donde los impulsos que algunos tenemos se vuelven algo genial. Un guía, la voluntad, una oportunidad que llega o que buscamos. Hoy me siento frente a mi computadora, como todos los días. No creo que las letras que junto se conviertan en nada. No hoy, no esta noche, ¿pero cuándo? ¿pero cómo? No estoy ansiosa, quizás canalice eso en las colillas que se apilan en un cenicero heredado. Vino con la casa, con esta que estoy por dejar con algo de nostalgia.

Vivo sola hace un poco más de un año, entre estas paredes (no sé cuántas son) prestadas. Y acá adentro me encontré con el tiempo, entre otras cosas. Mi relación fue mutando: por momentos lo detesté, quería que pasara rápido para estar no sé dónde, quería que no se fuera para congelar un instante cómodo. Casi prendo otro cigarrillo mientras uno me mira desde la derecha del teclado. El tiempo... que me corría y me abrumaba. De repente, estábamos a solas. Hicimos el amor y nos peleamos, para después volver a estar juntos. No supe distinguir si estaba adentro, si estaba afuera, si podía dominarlo. Era el tiempo, era mi vida, yo conmigo y nadie más en el aire. Hubo visitas, amigos y novios, casuales y no tanto. Pero son pasajeros... algunos se quedaron.

Llega la noche y hoy estoy sola, con el reloj que saluda entre risas, hace la suya. Y es su función, seguir adelante, siempre, sin espiar otras posibilidades. Él es el verdadero esclavo de su tic tac eterno. Nosotros podemos elegir un montón de cosas más que el tiempo. Y aunque no podamos hacer que su curso cambie, qué importa, si en nuestro espacio pisamos donde queremos.

viernes, noviembre 10, 2006

Preguntas tipo-niña-de-ocho-años

Noches blancas, actos fallidos, tus ojos. Algo me llevó a la puerta de alguien que ya no es. Intenté escaparme, marqué un número que no quería. Dije lo que dije. Y me preocupa, y no, y me da gracia. Cuando más quise controlarme...

Y pasó alguien por la calle y lo miré, con una seguridad absoluta, los ojos clavados en el extraño que pasa y que me gusta y que me mira a través de todas las ventanas del bar... ¿será él? ¿Por qué me mira y sigue caminando? ¿Y si frenara, si la vida nos atrapara en un ascensor una hora e inevitablemente tuviéramos que conocernos un poco? O estar varados en una isla, como es Lost. ¿De qué depende que uno esté enamorado de una persona y no de otra? ¿De la esencia, de los momentos, de la casualidades, de la voluntad, de la resignación, del miedo? ¿Por qué hablo de todo esto con él, que ya no es?

Será que busco respuestas, que busco entender por qué las cosas no funcionan cuando no funcionan, porque funcionan y después cambian, pero claro, si yo cambio y él también y nos separamos... A veces parece imposible sostener una relación en el tiempo. Pero hay gente, tanta, que lo hace.

La sucesión de personas que se parecen y no. Una amiga me dijo que no esperara del de hoy lo mismo que del de ayer. Son distintos, abismalmente. ¿Y por qué me gustan los dos, y le gusto a los dos? ¿Qué huecos llenamos mutuamente por un rato? Ratos detrás de ratos, gente, hombres, detrás de hombres. No entiendo. Quizás no debería tratar de entender.

martes, noviembre 07, 2006

Clonazepan... no need

Serena, serena. Al fin terminó esa fatídica semana. Fue todo interno, mucha ruptura, algo de culpa de esos días previos y ser mujer. Imagino las nubes de hace unos días, porque ya no existen. Se fueron hasta no sé cuándo, y de vuelta la tranquilidad invade mi casa. La intensidad de estar sola conmigo, fumando, escribiendo. Saber que mañana será un día de grandes pequeñas cosas, de nadas lindas. Soy feliz cuando no corro hacia ningún lado, cuando no me apuro, cuando no siento que alguien o muchos me empujan hacia un ideal que ni sé si quiero. El proceso, el bendito proceso, que al final resulta ser la mejor parte, esa en la que se aprende, se conoce de a poco, en la que las cosas se van afianzando en tu sangre. Así se siente realmente. Cuando lo que te pasa se inyecta de a poco, despacio y profundo. De nada servía bailarle al sol para que llegara el día. Porque llega igual, y el tiempo de las horas se sufre o se disfruta adentro, según se elija o se pueda manejar. El reloj va hacia el mismo lado, con la regularidad inevitable de sus agujas locas. Ya no me escapo de su tic tac, ya no me aturde pensar que me quedan menos, que me quedan tantos. No sé cuál es mi horizonte, no lo veo y me parece mucho más interesante. Vivir lo que tengo ganas ahora, y mañana, veremos.

jueves, noviembre 02, 2006

Girando en círculos

Esa pesadilla que prolongué, tal vez, demasiado tiempo en mis ojos. Eso que no me dejaba dormir hace meses, que me sostenía en una base imaginaria, como un placebo. No estás hace rato y de a poco me fui acostumbrando. Te hice y te deshice en mi mente mil veces. Ya no te quiero, no como antes, y no sé si es por mí o por algo que hiciste, o que dejaste de hacer. Pero hoy me bastó con una noticia que llegó más bien tarde, que te tomó tiempo vivir, para dejarte atrás para siempre. No sé si con todas estás vueltas nublé tu recuerdo que ahora es sangre y amargura. Expulsarte de mi mundo va a ser raro... Pero un alivio inexplicable fluye por mi psiquis esta tarde de meses después.

Mientras tanto, ese otro que te había desplazado de mis sueños, también se fue. Por otros motivos, pero tampoco seguirá transitando mis días. Le queda un tiempo en mí, adentro, hasta que pueda procesar esta micro experiencia y no detestarla. Si todo son fracasos... cuando terminan.

Los odio y me odio por no disfrutarlos. Por dejar que la ansiedad me corra y los ahuyente. Por sentir tanto, por darle espacio demás a lo que no lo merece. Si el resto está bien... ¿por qué sujetarme a eso que me desgarra? Por qué este capricho inútil que se repite infinito en los años. El espejo me asusta. Me devuelve una imagen inmadura, la misma de los 15... nada cambió.

Terror al abandono, negación de la negación. Qué triste. Un laberinto de emociones me atrapa esta tarde y tantas otras. Me siento suspendida de cuerdas que lastiman mis muñecas, y que yo misma, o quizás mis experiencias, fueron atando.

Todo está oscuro y la salida es sólo el tiempo, la tranquilidad. Pero eso es algo que no me sale fácil, y mi voluntad parece estar de vacaciones eternas.