lunes, octubre 30, 2006

Ring, ring

Esperando que suene en vano. Y mientras, el resto de las cosas transcurren, intensas pero apacibles. Mi vida se ordena de a poco. El camino se bifurca, y yo sigo, tomo senderos que dan a lugares inesperados. No sé si creo en algo, en algún guía, en alguna fuerza invisible que hace que las cosas sean como son. A veces pienso que sí, que necesito expiar culpas, gritarle a un destino que no existe, creyendo que existe. Pero otras tardes siento que soy yo la única y última responsable de lo que acontece, aunque sé que hay casualidades y cruces, y que las determinaciones de todos me afectan, suaves o terribles.

Las cosas se repiten cíclicamente en algunos ámbitos. En otros, todo es avanzar hacia no sé dónde. Y no suena y fumo, me recluyo en mi casa hasta que sea martes y obligaciones de vuelta. Me recluyo y te pienso, extraño y deseado, sin saber dónde estás ni si pensás en mí de a ratos. Te pienso y te olvido, porque no sos nadie, pero después te subo a mis ojos que se nublan. Otra vez. ¿Por qué no suena?

lunes, octubre 23, 2006

Red

Me pregunto por qué ese tramado de hilos cambia todo. Porque unas piernas envueltas en líneas visibles se vuelven más sexies a tus ojos, a los de todos. La sugestión, tu piel, y todo vuelve a empezar. Una noche de dientes que arrancan mis medias, de tu mano que no puede evitar internarse en mi pollera en el taxi de ida. Tu desenfreno absoluto, tu cuerpo que encaja perfectamente con el mío, tus besos dulces del después.

Y te vas y te fuiste, como otras veces. Algo me hace pensar que quizás nunca vuelvas. Pero después otro cuarto y otras medias, un auto, un hotel. Y tu sonrisa, dulce. Y tu voz que me calma, tanto. Tu ir y venir apacible, tu intensidad.

No sé qué es esto y no me importa. Sólo espero verte, pronto.

martes, octubre 10, 2006

Que se fueron...

Los días se suceden hasta no sé cuándo. Pero ya es mañana y no puedo dormir. Volvió el insomnio, producto de remedios estimulantes, o de estimulantes ausentes.

Hace cinco días que no fumo. A veces pienso que si logro dejar el cigarrillo, te gané, o le gané al desamor intenso que provocaba mi insomnio y mi desgano hace unos meses. De un día para el otro dejaste de dolerme, y de a poco se van las secuelas. Sólo quedaba el tabaco que redescubrí cuando estábamos juntos y al que me aferré cuando te fuiste.

Pero son nimiedades. Hoy murieron muchos jóvenes. Un accidente de ruta de esos que vemos en la tele, nos indignan por un día, y después olvidamos. Pero no, de este no puedo olvidarme. Ella -no la conocí- ya es un ángel. Él, su hermano -sí lo conozco-, no lo entiende. ¿Cómo entender algo así?

Duele. Eso sí que duele.

domingo, octubre 08, 2006

Así las cosas

Mi blog anda algo abandonado desde que escribo en otro lado como si fuese un blog. Sin embargo, este espacio es demasiado mío como para compararlo con cualquier otro. Es como una versión de mí que se deja ser en letras cargadas.

Esta noche me aqueja el cansancio. Estoy enferma, físicamente esta vez. De todas formas, intuyo la somatización de tus ojos que no me miran y de ciertas incertidumbre en otros terrenos. Mi cuerpo pide, mi mente le pide a mi cuerpo, que pare un rato.

Sin embargo, a pesar del agotamiento, mío y de las cosas, estoy en un equilibrio que antes no existía. Serán los años, pienso. Es cierto que algunas noches tambaleo, que tengo recaídas, que por momentos desespero como antes. Pero cada vez son menos, más espaciadas las veces en las que esas fuerzas secretas pueden más que yo.

De todas formas, no pierdo ese impulso, ese ir desenfrenado que me gusta y me caracteriza. Hoy puedo, sin embargo, frenar... y disfrutarlo.