lunes, septiembre 11, 2006

Segunda parte... canción desesperada

Y así andaba, queriendo matarlos, cuando me atrapó la noche. Descubrí que no puedo, que jamás podría, que no. Tal vez deba intentar algo más simple. Ponerlos en un estante. Mirarlos, quererlos ahí. Lejos. Olvidarlos aunque sean un tramo del hilo. Recordarlos cada tanto, con una sonrisa. Si los quiero.

A veces sueño con muñecos infinitos. Con muñecos con sus caras, apilados en un rincón. Me hablan. Me piden que los deje ir. Me dicen que me quieren. Que voy a estar bien, mejor, en otro lado. Que algún día me los voy a cruzar de vuelta, en una esquina o en un diario. Con sus hijos, sus mujeres nuevas. Las elegidas. Me hablan de los tiempos y las coincidencias. Del amor que se repite de hombre en hombre. Me piden que los mire, que recuerde que es posible que haya otro, otros, muchos. Si ellos son varios.

Juegan y me abrazan. Uno tiene tu nombre. Se parecen.

Creo que voy a liberarlos. Me asfixian.

1 comentario:

niñoespina dijo...

Ya que este post viene del anterior, mi comentario es continúo también.
"¿Cuántas veces corro y no te puedo alcanzar?"
Ya podrás.

abrazo de gol