lunes, agosto 28, 2006

El hombre de la bolsa

Cuando te fuiste, hace ya no sé cuánto, debí haberlo hecho. Debí haber borrado todo. Abrir una bolsa gigante, y meter cada recuerdo adentro. Discos, cepillo de dientes, alguna hoja rayada con tu letra. ¿Pero cómo meter mi casa entera, mi cuerpo entero marcado con tus huellas, en una bolsa? ¿A dónde arrojarla?

Imagino el camión de Cliba pasando por mi puerta. Un señor de verde y músculos de un deporte absurdo lanzando nuestra historia a la trituradora. ¿Será esa la solución, el atajo al olvido? Habrá que probar. No hay nada que perder.

Sin embargo, mi casa ya no me recuerda a vos. La música me sorprende con tus ojos cada vez menos. Quizás si no te hubiese visto más, me estarían acechando. Pero tu mirada hoy es otra, fría, indiferente. No es, bajo ningún aspecto, esa que me tenía colgando de hilos invisibles.

Y si ya no existís, y si ya no sos el mismo, ¿qué extrañar entonces? Y también, qué hacer con esta persona tan nueva, tan desconocida. Borrarte, conocerte de nuevo, de otra forma... Borrarte, me grita el mundo, y ahora esa película.

“Eternal sunshine of the spotless mind”. Spotless. Si sólo fuera posible...

domingo, agosto 20, 2006

Dulzura devaluada

Hice las compras del super por Internet. Pedí Melbas. Hay una opción de que si el producto que pedís no está en stock, te lo reponen con uno similar. Como nunca me da lo mismo, siempre clickeo que “no” a esa opción. Pero llegó el pedido y yo estaba antojada de Melbas... Pero me trajeron Panchitas. ¿A quién se le ocurrió que pueden llegar a ser algo similar? Por algún dios, esto es cualquiera. Encima que las Melbas son la mitad de lo que eran, las Pepitos también se achicaron, y ahora están más flacas, las Chips Ahoy! se fueron con Carlos (fue un sacrificio válido, sin embargo)... ¿qué será de nuestros tés y desayunos en 2 años? ¡OH!

viernes, agosto 18, 2006

There and back again

Estoy de vuelta, ya pasó una semana y ni cuenta me di. El viaje quedó en el pasado, con la mente limpia y lejos. Ahora, saturo mi vida de trabajo y eso hace que te piense menos. A vos, que no sé si sos ese o el otro, o el de antes que vuelve, o un perfecto desconocido.

Y así me encuentro rescatando viejos oficios, viejas prácticas en desuso. Se renuevan de a poco, se despiertan. A veces me pregunto si estoy donde quería, y que hubiese sido de mí si hubiese girado en otro lado, en esa otra curva que evité, que no elegí. En esa o en la otra, en las infinitas brechas del tiempo.

Pero estoy acá, con tanto por delante, con nuevos proyectos que entretienen mis días, que los abruman de un futuro incesante e inevitable, activo. Y si estuvieras conmigo, y si pudiera compartirlo con vos desde otro lugar.

Ayer vino... y sus besos se sintieron raros. Un año lejos. Un año tarde. Besos vencidos que terminé evitando, cerrando la puerta con una llave más. Es raro pensar que estuviste tan cerca, tan adentro, tan todo. Y hoy te siento un extraño, un amigo de antes que ya no reconozco entre la gente, una piel que despertaba todos mis sentidos y ahora... Parece que cambiaron, que ya no se estremecen por lo mismo, que tus encantos ya no los vuelven desenfreno.

Parece que soy otra.