martes, junio 20, 2006

A revolution from his bed

Él era mi novio y me sacaba fotos, todo el tiempo. De hecho, lo sigue haciendo cada vez que lo veo. Siempre me fascinó su mirada; en mi caso, también se la atribuía a que estaba enamorado de mí y por lo tanto, me veía más linda y captaba mis mejores momentos. Pero, ego al margen, Pablo siempre tuvo una manera increíble de traducir el mundo en imágenes. Su cabecita soñadora, su forma especial de ser, se ve reflejada en las fotos que saca, en las imágenes que crea. Como si todo eso no perteneciera a una realidad exterior, sino a la suya, propia y única. Como si cada uno de sus clicks fuera un fragmento de su universo, plasmado en un papel fotosensible o dibujado en pixels (esas misteriosas unidades de sentido). Su subjetividad, tan sublime y sensible, que lo hace ver las cosas, sean lindas o abominables, de una manera... bella. Entendiendo la belleza, claro, como algo estético, no necesariamente agradable.

Y así Pablo abrió su blog y pude ver lo que imaginaba. Pude ver cómo rescataba cada detalle cotidiano y lo extrañaba, a la manera de los formalistas rusos, y lo resignificaba. Eso que no siempre supo explicar bien con palabras y de golpe era nítido, una colección de tomas admirables. Simples. Pablo que es fan de Amélie, e igualmente dulce y sencillo como el personaje, en versión masculina. Tratando de cambiar el mundo desde donde puede. Un manifiesto, en fin, de que todos podemos.

Así Pablo estuvo años sacando fotos con su celular. Se dedicó a su blog, lo trató como algo serio. Y el éxito que consiguió, producto de sus incansables energías, su genio y su forma positiva de encarar la vida, sentó las bases de su proyecto actual, mucho más grande, ambicioso y vanguardista. Pablo demostró que su mirada importaba, que era interesante. Y ahora, en Crónicas Móviles, cedió ese espacio a la gente. Nos invita a que todos nos animemos a contar cómo vemos las cosas.

Los medios, creadores de sentidos, de realidades, de agendas. Esos gigantes que la mayoría de la gente respeta, a los que les cree casi ciegamente. Crónicas Móviles abre eso para todos. Como una oposición o una alternativa, propone otra manera de hacer periodismo, libre y apta para todo público. Utopía de los bloggers, sistematización de esas paginitas simples que todos a los que nos gusta escribir procuramos tener, como una ventana. Pablo valida todo eso, lo instala desde su nuevo sitio.

Esperemos que la utopía crezca, que no la aplasten los gigantes con boycots y leyes absurdas. Siempre que apareció un medio nuevo, no significó necesariamente la desaparición de los otros. Ojalá lo dejen vivir, coexistir, ser, darnos un respiro. Ojalá pueda convertirse en ese espacio, reconocido en un marco más organizado, pero sin límites, que todos nosotros, humildes espectadores del mundo, buscamos.

Veo el blog convertido en sitio, en algo más serio, o colectivo, y es como ver a un hijo -adopatado, porque si bien siempre estuve al lado de él, aún después de separarnos, ese invento es de Pablo- triunfar. Crecer. Ser alguien.

Aquí una fan de Crónicas Móviles. Aquí alguien que sólo le desea lo mejor y hace todo lo posible porque crezca. Éxitos, Poly.

(Y pensar que hablábamos de esto entre sábanas y tés en tu casa y en cualquier lado, como de un sueño. Y ahora existe, y lo siento tan mío. ¡Te felicito!)

2 comentarios:

MarianoPR dijo...

Hoy lei una nota sobre este proyecto en la Rolling Stone. Espero le vaya bien, no solo porque es un proyecto argento sino porque es algo original y con un futuro prometedor dentro de la blogosfera.

Saludos!

Al-Div@ dijo...

¡Tengamos fe y mandemos crónicas!

Gracias por la visita.