sábado, mayo 27, 2006

Mace me llama

Y sólo en sueños entendí que se fue. Ella, que es como mi hermana. Estuve anestesiada todo este tiempo. Flotando en un espacio diferente. Lejos, otra. Un paréntesis. Y se fue y soñé que estábamos en una casa de cuento de hadas, típica mansión europea de piedra, con musgo y enredaderas, pileta, vastísima. Era una fiesta y ella aparecía y me abrazaba. Yo le decía que había soñado con que no se había ido. Gritábamos de emoción. Me desperté perturbada.

Es que no me daba cuenta de nada. Es que no entendí que ya no iba a estar ahí. Aunque siempre va a estar ahí, acá, tan cerca. Es que es mi hermana, es mi mejor amiga, es todo.

¿Y ahora qué hago sin ella? Seguro va a ser feliz. Es lo que más deseo en el mundo. Pero la extraño y la vengo extrañando hace mucho. Pero no me daba cuenta. Necesitaba distancia y sueños. Es que se fue una parte de mí. Quizás tenga que irme con ella...

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