lunes, mayo 15, 2006

Forsaken?

Escucharte de vuelta en cada canción que compartimos, en este living que se hace cada vez más grande con los días. Pensar que me estoy acostumbrando a tu ausencia, a tu inexistencia en mi vida. Temer que te pase lo mismo.

A veces pienso que no es posible... Que todavía tengo que seguir estando en algún rincón de tus pensamientos más íntimos. Que tenés que acordarte de mis manos cuando ya no sientas una caricia de nadie (aunque tampoco puedo asegurar que no haya alguien). Que tenés que evocarme cuando escribas algo que me hubieses mostrado, cuando aparezca un disco que me hubieses traído, cuando la duda de qué estoy haciendo te atrape de repente, desprevenido.

No me resigno a pensar que ya no extrañás las horas interminables que podíamos pasar juntos hablando de cualquier cosa, atrapados en palabras, y cariño, y entusiasmo y otras cosas. El reloj se movía, incansable, y ni cuenta nos dábamos. Esa sensación de paz y de encuentro... que no desapareció y que se renueva cada vez que nos vemos. En algún lado tiene que pesarte dejar eso de lado. Supongo.

Pero la verdad es que no sé por qué rumbos andan tus ideas, si más cerca o más lejos de esta casa, de esta mujer, de esta puerta hacia algo renovado que te abrí sin mayores condiciones. Sólo pedí que no nos perdamos, que hablemos, que lleguemos a un acuerdo para que nuestros caminos se crucen otra vez. Not much. O quizás sea mucho para vos por estos días... evidentemente.

Es que tengo que dejarte ir... y olvidarte. Al menos, hasta que me demuestres lo contrario. Por ahora no pasa. Y quizás no suceda nunca. “Move on”, me digo. Move on.

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