domingo, mayo 07, 2006

Distancia (maldita distancia)

Buscarte en sueños, para extrañarte un poco menos. Abrazada a una almohada que cambia de nombre con los años, compañera infalible del olvido. Pensar y repensarnos, los pasos acertados y los que no, y el fatal suceso de los días y palabras (o ausencia de) que nos llevaron a esto. Pero la memoria de la euforia del principio, que no está lejos, nada lejos, me invita a creer que hay algo cierto y vivo, que sólo el espacio y el tiempo pueden recuperar. Y la voluntad, fundamental en estos y en todos los casos.

Te extraño, cada canción y cada rincón de mi casa. Me duele pensar en borrarte, cuando te encuentro en un paquete de fideos abierto alguna noche juntos, en una toalla en el baño, en una hoja en la que advertiste que el miedo podía paralizarte.

Es domingo y me pierdo entre letras, mías, tuyas, de otros. Me pierdo en recuerdos y en la impotencia de que no sean presente. En la duda de lo que podría generar un cambio, cargado de aire para los dos. Aire y compañía. ¿Qué más se puede pedir?

Pero yo ya no puedo hacer nada, más que tener paciencia, más que desear que los hilos de tu cabeza se desenreden pronto, y el camino, libre otra vez, te traiga de vuelta a mi puerta, cuando menos me lo espere. Y mientras, seguir con el resto de las cosas, mitigando el latido de tu nombre en mi cuerpo.

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