sábado, mayo 13, 2006

14 days

Por qué esta tarde triste, las nubes entrando por mi ventana, impertinentes. Estoy bien con mi mundo, muy bien, y sin embargo algo lo tiñe de melancolía. La sensación de haber encontrado algo valioso y de que se haya esfumado, como un espejismo. A veces pienso que hubiese sido mejor no cruzarnos, que el destino fue cruel en ponerte en mi camino. Yo estaba bien sola, y seguramente volveré a estarlo, pero no quisiera tener que gastar energías en el inevitable proceso del olvido. Tenía más ganas de invertirlas en vos, en nosotros. Pero no quisiste.

Sin embargo los recuerdos me han robado sonrisas, cuando desprevenida te siento entusiasmado entre mis sábanas. Pero el viento me advierte que es sólo una visión, que sólo existís en mi memoria emocional y sensorial. En mis sueños. Y en otro lado, lejos de mí, distinto del que alguna vez me llamaba creyendo que lo mejor que le podía pasar era verme.

Y ahora, otra noche, como las de antes. Pero las huellas, cicatrizando, me gritan que algo cambió desde entonces. Desde antes de haberte conocido; ahora sos un habitante de mi cuerpo, querido, que no puedo expulsar todavía. Estás ahí, viviendo mis horas, lejos pero cerca, hasta que el tiempo te devuelva a lo extraño, a lo ajeno en mi vida. Y finalmente te borre, y así los días transcurran sin que piense una sola vez en tu nombre.

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