viernes, abril 14, 2006

In/Out

Siempre vuelvo a la noche que me resguarda, a las voces prohibidas de un pasado que no es lo suficientemente remoto aún… El impulso de huir, de escapar de lo que no es perfecto, sabiendo que nunca nada lo será y que, por lo tanto, estoy condenada a correr hasta que el destino o el azar –ya no sé en qué creo- terminen con mi vida.

Hoy mis sábanas no tapan mis dilemas, el devenir de tus ojos mirándome una tarde no hace mucho, la ausencia en la presencia. El miedo de entonces cambió. Es otra cosa. Y los días pasan espejo, pasan calmos como si nada… Y yo sólo sueño con algo extraordinario, con pequeñas cosas extraordinarias que sucedan, inesperadas. Que conviertan lo cotidiano en algo especial.

Es que no sé hacer otra cosa que idealizar… Y quizás deba calmar ese líquido de ideas que fluye por canales equivocados. Quizás deba aceptar que el sol está ahí, igual que la luna, y que eso será así inexorablemente, al margen de mi vida o de mi muerte.

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