viernes, febrero 10, 2006

Todo lo que pasa y ni me muevo...

“Consiguió dejar de pensar, consiguió por apenas un instante besarla sin ser más que su propio beso”.

Julio Cortázar, "Rayuela", 1963

Llueve o es de noche y no me canso de que estés. Un silencio nuevo nos invade. De golpe siento que el aire de esta habitación ya no es mío, que alguien lo pelea o lo toma o lo gana, y que se siente bien.

Papel en vez de pantalla, tinta en vez de teclas... ¿Será lo mismo?

Mundos paraelos (los hay tantos, tantos, tantos... ¿cuántos universos-mente están prendidos en este instante, construyendo sus respectivas realidades?). Y se unen de repente, sin interrumpirse, sólo se cruzan de a ratos pero no entorpecen sus órbitas. O sí, y no es malo, sino todo lo contrario. Es imposible no dejar una huella, mínima o radical, pronta o con agujas por montones. Somos una plastilina de colores, sin la última puntita del celofán por estos tiempos.

Hoy la noche ya se nos cae una y mil veces encima... Mis diseños para ocultarme se están oxidando con la lluvia que no para. Creo que crucé una línea brillante y ya no hay vuelta atrás.

Plastilina brillante. Lluvia y óxido bendito.

Off.

No hay comentarios.: