viernes, febrero 10, 2006

"¿De qué habla tu silencio?", preguntó.

Mi silencio habla de que no necesita decir nada. A veces, piensa en cosas que nunca contaría, formula preguntas impreguntables, inventa problemas o sueños.

Ayer, mi silencio era incertidumbre azulada.

Y otros días, tranquilidad. Y otros, ganas de escuchar tu silencio. De sentirte y sólo sentirte. De respirarte al oído o de contar los latidos en tu remera de algodón. E imaginarles mil significados de miles de colores.

El silencio es mirarte. Es tus ojos o lo que hay detrás del espejo.

Mi silencio no habla, porque es silencio. Y mientras callo imagino que pensarás en qué pienso, y también pienso en qué pensás cuando no decís nada, y estás en silencio... mirándome a mí o a las estrellas -tuyas o mías- o algún techo.

Eso. Eso es mi silencio.

A veces recuerdo, a veces indago, a veces miro para otro lado y me duermo en silencio.

Qué loco pensar que el vacío tenga tantos significados...

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