miércoles, febrero 01, 2006

Berger y Luckmann

No soy más que lo que ves, que lo que quieras ver, que lo que imagines, que lo que construyas.

Te miro y veo una versión de mí en el espejo. Y esa imagen se parte en mil direcciones diferentes. Y no sé por qué estoy queriendo unirlas. Que sean una. Una sola Aldana en los ojos de los otros. O no. Todavía no decido bien qué hacer con esos extraños reflejos dispares. Todavía no sé si puedo hacer algo.

Las palabras más precisas no siempre son materia. Son sólo eso, símbolos -benditos símbolos- que nos inventamos para escaparnos de nosotros, o para sacar el alma torpemente. Y uno hace lo que puede, lo que le sale, lo que se deja salir.

Y si quisieras entenderme... sugiero que te concentres más en mis ojos. Pero quizás nunca más me leas, ni a mis palabras ni a mis ojos. O nunca hayas querido, e incluso evites conscientemente saber quién soy.

2 comentarios:

yo dijo...

"recuperar el sueño de la mirada perfecta."

Al-Div@ dijo...

¿Cómo es, para "yo", la mirada perfecta?

¿Tuviste la suerte de encontrarla alguna vez?

¿Cómo la reconozco si la veo? ¿Lo voy a saber?