jueves, febrero 02, 2006

Berger y Luckmann 2

Todo es mentira. Mi perro es una gato y vos no sos quién creí haber conocido un tiempo atrás. Yo te invento y soy tu invento y la calle es un espejo infinito de tus ojos.

Claro que todos nos ponemos de acuerdo. Decimos ver verde donde hay sangre, que eso es mar y qué es ser mar más que establecer que eso, amorfo e irreal, lo es.

Pensamos cada gesto en función de reflejos. Tenemos roles que ni imaginamos, cada instante influyendo en el universo de otro. Creemos que es el mismo, o al menos decimos hacerlo... Y luego comprendemos, inexorablemente, que todos los desencuentros tienen que ver con ese código ruin, con el reino de la farsa y el consenso.

Esto es esto y aquello es aquello. ¿Por qué no aceptar de una vez que mi cielo y el tuyo en nada se parecen?

(Estamos solos. Para siempre.)

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