martes, diciembre 12, 2006

Ella y yo

A veces soy una sombra de mí misma que sigue caminando por inercia. Otra Aldana que crece en mis espacios, que me lleva a la nada y no me ofrece pasaje de vuelta. Y transito gris, ofuscada y entre lágrimas de humo. Los días pasan así, insoportablemente fantasma, aturdida por una voz que no se calla y que me ahoga. Siento a la otra que me mata, que no quiere más, que quiere desaparecerme hasta que yo vuelva. Ella y yo, que nos queremos y nos odiamos tanto, negociando en frío lo imposible. No quiero ser ella, no quiero acurrucarme en un rincón y hacerme agua, sin poder respirar ni pensar en esta otra que hoy está medio en el medio, atravesada por días de diciembre, fatales últimos del calendario inventado por el sol. El sol, hace calor y me mudé al living con un aire artificial, un respirador que trata de sacarme de sus manos que tiran para que vuelva a caer. No es justo, estoy en ella y quiero escapar, y sé que pronto cederá y me dejará volver a ser la misma. Pero mientras, me desdibujo entre mis sábanas que ya no me acogen, que se meten por mi boca hasta mi alma, y la apagan hasta que alguien grita. Sí, soy yo. Otra vez. Y me armo y me desarmo, voy y vengo, el tiempo pasa y los ciclos me dan nauseas, me marean. Basta. Dije basta. Pero no puedo.

miércoles, noviembre 29, 2006

T-ARDE

Un día de sol interno, de ese impulso extraño que te da haberte encontrado, al fin, con su energía y su cuerpo. Frases rotas, robadas de un rincón oscuro me gritan desde lo estético, dicen que la felicidad no es interesante. Pero esta tarde se bañó en purpurina de ayeres vanos, se subió al tren y se fue, serena, mirando por la ventana ese paisaje nuevo, el mismo.

No te conozco todavía, pero sí y me sumerjo en tu estar ahí, sentado, desnudo. Un deseo básico, que crece hacia lo impensado, y se vuelve todo cuando te veo, y después cede a las voces, a la esencia hablando entre humo. Nos inventamos rituales privados, secretos, nuestros. Y odio la luz que me despierta y me arranca de tu colchón, la vida entrando por la cerradura para arrastrarme lejos. Me quedaría suspendida en tu aire, para que me respires, para entrar en tu sangre, y perderme en el cauce de ese fluir tan rojo y tan tuyo.

Pocas cosas me hacen perder tanto la noción del tiempo como estar con vos.

viernes, noviembre 24, 2006

Enfrascada

Medidas. Controlar emociones que se escapan, que quieren dominarte. Te llenan de rojo el cuerpo, que arde por la ausencia de cosas que no necesita. No, si estamos hechos solos. Los días son iguales y algo cambia, algo interno que brota de ese lado incierto, que te llena de agua la vida. Después se irá, y lo sabés, y sin embargo el presente te aturde. Y se nublan las paredes, y todo se vuelve cenizas que no podés armar. Fumás para olvidarte de vos mismo, dormís para irte de este mundo, y el despertar te da pánico, el volver a ese torbellino azul. Drogas, bebidas que te apagan, sustancias que alguien dice te harán sentir mejor. Esas que bloquean las que se producen solas, las que salen de esos huecos de tus huesos, de esas memorias recientes que te marcan. Experiencias infinitas, tejidas no sé cómo, que van dejando huellas en tu sangre, que la tiñen para siempre de melancolía. Hace calor y nada es lo mismo, pensar en buscarte con miedo, sentir que no vas a estar ahí, ni en ninguna parte. Extraño, ajeno, querido. Una excusa para llorar esta tarde, y otras tantas. Te escucho y hay silencio, te veo y estoy sola. Una vez más.

domingo, noviembre 12, 2006

Acá adentro

No sé de dónde nace el cause donde los impulsos que algunos tenemos se vuelven algo genial. Un guía, la voluntad, una oportunidad que llega o que buscamos. Hoy me siento frente a mi computadora, como todos los días. No creo que las letras que junto se conviertan en nada. No hoy, no esta noche, ¿pero cuándo? ¿pero cómo? No estoy ansiosa, quizás canalice eso en las colillas que se apilan en un cenicero heredado. Vino con la casa, con esta que estoy por dejar con algo de nostalgia.

Vivo sola hace un poco más de un año, entre estas paredes (no sé cuántas son) prestadas. Y acá adentro me encontré con el tiempo, entre otras cosas. Mi relación fue mutando: por momentos lo detesté, quería que pasara rápido para estar no sé dónde, quería que no se fuera para congelar un instante cómodo. Casi prendo otro cigarrillo mientras uno me mira desde la derecha del teclado. El tiempo... que me corría y me abrumaba. De repente, estábamos a solas. Hicimos el amor y nos peleamos, para después volver a estar juntos. No supe distinguir si estaba adentro, si estaba afuera, si podía dominarlo. Era el tiempo, era mi vida, yo conmigo y nadie más en el aire. Hubo visitas, amigos y novios, casuales y no tanto. Pero son pasajeros... algunos se quedaron.

Llega la noche y hoy estoy sola, con el reloj que saluda entre risas, hace la suya. Y es su función, seguir adelante, siempre, sin espiar otras posibilidades. Él es el verdadero esclavo de su tic tac eterno. Nosotros podemos elegir un montón de cosas más que el tiempo. Y aunque no podamos hacer que su curso cambie, qué importa, si en nuestro espacio pisamos donde queremos.

viernes, noviembre 10, 2006

Preguntas tipo-niña-de-ocho-años

Noches blancas, actos fallidos, tus ojos. Algo me llevó a la puerta de alguien que ya no es. Intenté escaparme, marqué un número que no quería. Dije lo que dije. Y me preocupa, y no, y me da gracia. Cuando más quise controlarme...

Y pasó alguien por la calle y lo miré, con una seguridad absoluta, los ojos clavados en el extraño que pasa y que me gusta y que me mira a través de todas las ventanas del bar... ¿será él? ¿Por qué me mira y sigue caminando? ¿Y si frenara, si la vida nos atrapara en un ascensor una hora e inevitablemente tuviéramos que conocernos un poco? O estar varados en una isla, como es Lost. ¿De qué depende que uno esté enamorado de una persona y no de otra? ¿De la esencia, de los momentos, de la casualidades, de la voluntad, de la resignación, del miedo? ¿Por qué hablo de todo esto con él, que ya no es?

Será que busco respuestas, que busco entender por qué las cosas no funcionan cuando no funcionan, porque funcionan y después cambian, pero claro, si yo cambio y él también y nos separamos... A veces parece imposible sostener una relación en el tiempo. Pero hay gente, tanta, que lo hace.

La sucesión de personas que se parecen y no. Una amiga me dijo que no esperara del de hoy lo mismo que del de ayer. Son distintos, abismalmente. ¿Y por qué me gustan los dos, y le gusto a los dos? ¿Qué huecos llenamos mutuamente por un rato? Ratos detrás de ratos, gente, hombres, detrás de hombres. No entiendo. Quizás no debería tratar de entender.

martes, noviembre 07, 2006

Clonazepan... no need

Serena, serena. Al fin terminó esa fatídica semana. Fue todo interno, mucha ruptura, algo de culpa de esos días previos y ser mujer. Imagino las nubes de hace unos días, porque ya no existen. Se fueron hasta no sé cuándo, y de vuelta la tranquilidad invade mi casa. La intensidad de estar sola conmigo, fumando, escribiendo. Saber que mañana será un día de grandes pequeñas cosas, de nadas lindas. Soy feliz cuando no corro hacia ningún lado, cuando no me apuro, cuando no siento que alguien o muchos me empujan hacia un ideal que ni sé si quiero. El proceso, el bendito proceso, que al final resulta ser la mejor parte, esa en la que se aprende, se conoce de a poco, en la que las cosas se van afianzando en tu sangre. Así se siente realmente. Cuando lo que te pasa se inyecta de a poco, despacio y profundo. De nada servía bailarle al sol para que llegara el día. Porque llega igual, y el tiempo de las horas se sufre o se disfruta adentro, según se elija o se pueda manejar. El reloj va hacia el mismo lado, con la regularidad inevitable de sus agujas locas. Ya no me escapo de su tic tac, ya no me aturde pensar que me quedan menos, que me quedan tantos. No sé cuál es mi horizonte, no lo veo y me parece mucho más interesante. Vivir lo que tengo ganas ahora, y mañana, veremos.

jueves, noviembre 02, 2006

Girando en círculos

Esa pesadilla que prolongué, tal vez, demasiado tiempo en mis ojos. Eso que no me dejaba dormir hace meses, que me sostenía en una base imaginaria, como un placebo. No estás hace rato y de a poco me fui acostumbrando. Te hice y te deshice en mi mente mil veces. Ya no te quiero, no como antes, y no sé si es por mí o por algo que hiciste, o que dejaste de hacer. Pero hoy me bastó con una noticia que llegó más bien tarde, que te tomó tiempo vivir, para dejarte atrás para siempre. No sé si con todas estás vueltas nublé tu recuerdo que ahora es sangre y amargura. Expulsarte de mi mundo va a ser raro... Pero un alivio inexplicable fluye por mi psiquis esta tarde de meses después.

Mientras tanto, ese otro que te había desplazado de mis sueños, también se fue. Por otros motivos, pero tampoco seguirá transitando mis días. Le queda un tiempo en mí, adentro, hasta que pueda procesar esta micro experiencia y no detestarla. Si todo son fracasos... cuando terminan.

Los odio y me odio por no disfrutarlos. Por dejar que la ansiedad me corra y los ahuyente. Por sentir tanto, por darle espacio demás a lo que no lo merece. Si el resto está bien... ¿por qué sujetarme a eso que me desgarra? Por qué este capricho inútil que se repite infinito en los años. El espejo me asusta. Me devuelve una imagen inmadura, la misma de los 15... nada cambió.

Terror al abandono, negación de la negación. Qué triste. Un laberinto de emociones me atrapa esta tarde y tantas otras. Me siento suspendida de cuerdas que lastiman mis muñecas, y que yo misma, o quizás mis experiencias, fueron atando.

Todo está oscuro y la salida es sólo el tiempo, la tranquilidad. Pero eso es algo que no me sale fácil, y mi voluntad parece estar de vacaciones eternas.

lunes, octubre 30, 2006

Ring, ring

Esperando que suene en vano. Y mientras, el resto de las cosas transcurren, intensas pero apacibles. Mi vida se ordena de a poco. El camino se bifurca, y yo sigo, tomo senderos que dan a lugares inesperados. No sé si creo en algo, en algún guía, en alguna fuerza invisible que hace que las cosas sean como son. A veces pienso que sí, que necesito expiar culpas, gritarle a un destino que no existe, creyendo que existe. Pero otras tardes siento que soy yo la única y última responsable de lo que acontece, aunque sé que hay casualidades y cruces, y que las determinaciones de todos me afectan, suaves o terribles.

Las cosas se repiten cíclicamente en algunos ámbitos. En otros, todo es avanzar hacia no sé dónde. Y no suena y fumo, me recluyo en mi casa hasta que sea martes y obligaciones de vuelta. Me recluyo y te pienso, extraño y deseado, sin saber dónde estás ni si pensás en mí de a ratos. Te pienso y te olvido, porque no sos nadie, pero después te subo a mis ojos que se nublan. Otra vez. ¿Por qué no suena?

lunes, octubre 23, 2006

Red

Me pregunto por qué ese tramado de hilos cambia todo. Porque unas piernas envueltas en líneas visibles se vuelven más sexies a tus ojos, a los de todos. La sugestión, tu piel, y todo vuelve a empezar. Una noche de dientes que arrancan mis medias, de tu mano que no puede evitar internarse en mi pollera en el taxi de ida. Tu desenfreno absoluto, tu cuerpo que encaja perfectamente con el mío, tus besos dulces del después.

Y te vas y te fuiste, como otras veces. Algo me hace pensar que quizás nunca vuelvas. Pero después otro cuarto y otras medias, un auto, un hotel. Y tu sonrisa, dulce. Y tu voz que me calma, tanto. Tu ir y venir apacible, tu intensidad.

No sé qué es esto y no me importa. Sólo espero verte, pronto.

martes, octubre 10, 2006

Que se fueron...

Los días se suceden hasta no sé cuándo. Pero ya es mañana y no puedo dormir. Volvió el insomnio, producto de remedios estimulantes, o de estimulantes ausentes.

Hace cinco días que no fumo. A veces pienso que si logro dejar el cigarrillo, te gané, o le gané al desamor intenso que provocaba mi insomnio y mi desgano hace unos meses. De un día para el otro dejaste de dolerme, y de a poco se van las secuelas. Sólo quedaba el tabaco que redescubrí cuando estábamos juntos y al que me aferré cuando te fuiste.

Pero son nimiedades. Hoy murieron muchos jóvenes. Un accidente de ruta de esos que vemos en la tele, nos indignan por un día, y después olvidamos. Pero no, de este no puedo olvidarme. Ella -no la conocí- ya es un ángel. Él, su hermano -sí lo conozco-, no lo entiende. ¿Cómo entender algo así?

Duele. Eso sí que duele.

domingo, octubre 08, 2006

Así las cosas

Mi blog anda algo abandonado desde que escribo en otro lado como si fuese un blog. Sin embargo, este espacio es demasiado mío como para compararlo con cualquier otro. Es como una versión de mí que se deja ser en letras cargadas.

Esta noche me aqueja el cansancio. Estoy enferma, físicamente esta vez. De todas formas, intuyo la somatización de tus ojos que no me miran y de ciertas incertidumbre en otros terrenos. Mi cuerpo pide, mi mente le pide a mi cuerpo, que pare un rato.

Sin embargo, a pesar del agotamiento, mío y de las cosas, estoy en un equilibrio que antes no existía. Serán los años, pienso. Es cierto que algunas noches tambaleo, que tengo recaídas, que por momentos desespero como antes. Pero cada vez son menos, más espaciadas las veces en las que esas fuerzas secretas pueden más que yo.

De todas formas, no pierdo ese impulso, ese ir desenfrenado que me gusta y me caracteriza. Hoy puedo, sin embargo, frenar... y disfrutarlo.

jueves, septiembre 28, 2006

Mala onda

No me parece. No me parece esta tarde, ni nunca. No ayer, no nunca. No yo. ¿Necesito, acaso, un ser demandante? Después querría alejarlo, aborrecería sus tijeras sobre mis brazos.

Prefiero estar sola. Las emociones se me escapan, se van a extremos impensables, no vuelven nunca al medio, o tardan tanto que antes me desmayo, carente de energías.

No te quiero ver más. Ni a vos, ni a nadie.

Necesito que mi piel descanse unos meses.

domingo, septiembre 17, 2006

Flasheadita

Sí. Me subo a historias que no existen. A letras para otras, la misma. Jugar a que me gusta, a que él está ahí, pensando. Y no sé si me importa. Y sé que todos pasan, en fila. Que son momentos. Y sin embargo hay mariposas en todos lados, las invento y las veo y me invaden todo el día. No me dejan pensar en otra cosa que no sea en tus ojos esa noche extraña. Ojos extraños que me penetraron sin pedir permiso, y no sé cómo se instalaron en los míos. No puedo despegarme de tus ojos, y ellas atacan sin descanso. No sé si fumar o si comer o si salir o si dormir, con un poco de suerte. Los días son pocos pero no pasan. Tengo tu foto prendida con luces, tu voz dando vueltas en mi cabeza, restos de tu piel en la mía. Busco sentirte de nuevo, y me llegan unos caracteres perdidos de tu cuerpo. Quiero tu cuerpo cerca otra vez, otro día u otra noche como esa, muchas noches y mil horas de vos.

Me gusta este juego.

Aventuras

Un deseo oscuro se trepa esta noche en mi cama y no me deja dormir. Son las 6:46 y no puedo olvidar tu lengua en mi espalda. Dijiste palabras dulces mientras jugabas entre mis piernas. Con una sonrisa y ojos intensos, durante horas, no pudiste evitar el contacto extremo.

¿Por dónde andarás esta noche? Yo te pienso y mis sábanas me abrazan, para calmar la espera. Recuerdo un comentario adolescente y simple, y tus manos fascinadas con mi piel.

¡Qué absurdo! Me fui un poco arrepentida y sin haberte vuelto a ver, repasé tu mirada descubriendo mi cuerpo y ya no puedo imaginar que no vuelvas a tocarme.

lunes, septiembre 11, 2006

Srta. Periodista

Es una profesión extraña. De golpe, uno se sube a historias tristes, que minimizan los problemas propios. Una madre que busca a su hija, que llora desesperada por esa nena que nadie sabe dónde está. Llora con un dolor que espero nunca entender. Y sentada a su lado, sólo me sale abrazarla. Y después, irá a parar a un recuadro olvidado de una página, sus lágrimas encriptadas en un lenguaje del futuro. Con suerte, alguien vea la foto de Blanca, la foto de Luján. Pero no puedo comprar así mi cuota de paz.

Vivir al margen del mundo, en el lugar donde nací. Yendo y viniendo de las desgracias ajenas, sufriendo las propias, a escala. Mucho tiempo quise estar a la altura de las grandes cosas, saber todo lo que pasaba. Así se miden los periodistas: saber qué pasa, que pasó, en todos los rincones de la sociedad y de la historia. Pero eso es inabarcable. Combinar una vida propia con las inquietudes de 6 mil millones de personas parece inconcebible. Y todo queda en una superficie hipócrita, en un improvisar, hoy con una banda de rock, hoy con una madre que busca a su hija, mañana con una así-llamada-estrella de la telenovela de moda.

Durante un año ensayé la ceguera. Volví a mi burbuja de origen, leyendo libros, rindiendo finales, haciendo películas burguesas. Estaba cómoda, más tranquila. Me sentía fiel a alguna imagen de mí, de algún tiempo pasado que pensaba en futuro. Pero siempre alguien en una esquina, en un diario, en un canal de televisión me recordaba lo otro. Hoy tengo un pie en cada lado... y no sé para dónde saltar.

Ya no sé si cuento historias para denunciar las injusticias, o para ganar visitas en la página, o con el fin de conformar a mis jefes, o en un intento de satisfacer mi ego profesional. Sé que me gusta el relato, en lenguajes diferentes e infinitos. Sé que me gusta la gente, que siento una curiosidad insaciable por las formas del mundo. Sé que el tiempo parece oprimirme algunas tardes, y que apilo deseos en horas, en una vorágine que no sé si me permite digerir todo lo que veo, leo, siento.

Mi profesión me define. Y sin embargo, no me siento completa. Tengo miedo de ser todo eso que critico en otros, de quedarme en fórmulas básicas que funcionan. Tengo miedo de que Blanca no aparezca, pero más aún de olvidarme, y todavía más de que esas historias ajenas me consuman. Son muchas, hay miles por esquina. ¿Cómo absorber todo ese dolor y seguir viviendo? ¿Cómo aceptar la frialdad del acostumbramiento? No en vano los años me han calmado un poco. Espero entender cada vez más lo que busco.
Y la veo a Louise Lane, linda, exitosa, profesional, con un superhéroe a sus pies... ella la verdadera heroína, que hasta lo salva en la última versión cinematográfica. Y me pregunto si habré crecido con esa imagen. Me pregunto si quiero ser ella, con dos bombones disputándose mi amor y mi cuerpo, con un Pullitzer en puerta, con una dedicación intachable.

Las energías se me agotan de vivir tan intensamente. Temo gastarme la cuota antes de tiempo.

Segunda parte... canción desesperada

Y así andaba, queriendo matarlos, cuando me atrapó la noche. Descubrí que no puedo, que jamás podría, que no. Tal vez deba intentar algo más simple. Ponerlos en un estante. Mirarlos, quererlos ahí. Lejos. Olvidarlos aunque sean un tramo del hilo. Recordarlos cada tanto, con una sonrisa. Si los quiero.

A veces sueño con muñecos infinitos. Con muñecos con sus caras, apilados en un rincón. Me hablan. Me piden que los deje ir. Me dicen que me quieren. Que voy a estar bien, mejor, en otro lado. Que algún día me los voy a cruzar de vuelta, en una esquina o en un diario. Con sus hijos, sus mujeres nuevas. Las elegidas. Me hablan de los tiempos y las coincidencias. Del amor que se repite de hombre en hombre. Me piden que los mire, que recuerde que es posible que haya otro, otros, muchos. Si ellos son varios.

Juegan y me abrazan. Uno tiene tu nombre. Se parecen.

Creo que voy a liberarlos. Me asfixian.

sábado, septiembre 02, 2006

Bye bye boys (parte 1)

Creo que me perdí en infinitos círculos concéntricos. Era mi mente oscura como la selva de Dante, y yo corría por el cuarto... no, por el quinto de esos escalones poblados de fantasmas. A la mañana, en terapia, mi psicóloga me había ordenado matarlos. Emulando algún personaje de Mujeres Asesinas -que antes de ser personajes fueron personas- decidí concretar la fatal resolución.

“¿Por dónde empezar?”, me pregunté frente a un espejo. No quería perderme la evolución de mis gestos, las marcas en mi cara, apareciendo o desapareciendo con la redención. Influencias de Wilde... Claro que estaba por cometer numerosos crímenes. Sin embargo, ellos seguirían viviendo en algún lado, y eso me tranquilizó.

Podría tomar al primero de esa larga lista de aventuras, más o menos cortas, y, tal vez, ahogarlo en el mar donde nos conocimos hace ya 10 años. Podría seducirlo una última vez, desnudarme en la orilla, llamarlo. El resto sería tan simple como, cuando estuviera bien cerca, penetrar su corazón con alguna arma blanca. El mar se teñiría de rojo. Sería un final casi poético.

Sino, podría considerar su importancia relativa. ¿Para qué malgastar una estrategia, tiempo y energías en alguien que realmente no ha afectado mi historia significativamente? Un ejército de nadies conocidos. Una masacre. Para qué.

Elegir será una tarea difícil. El que más duele es siempre el último. Imagino que se hunde en su nada, que simplemente desaparece a fuerza de no existir, de no proyectar ni su sombra en este mundo. Sería un crimen más limpio, menos sospechoso. Sí, claro que sí, este tiene que morirse primero.

lunes, agosto 28, 2006

El hombre de la bolsa

Cuando te fuiste, hace ya no sé cuánto, debí haberlo hecho. Debí haber borrado todo. Abrir una bolsa gigante, y meter cada recuerdo adentro. Discos, cepillo de dientes, alguna hoja rayada con tu letra. ¿Pero cómo meter mi casa entera, mi cuerpo entero marcado con tus huellas, en una bolsa? ¿A dónde arrojarla?

Imagino el camión de Cliba pasando por mi puerta. Un señor de verde y músculos de un deporte absurdo lanzando nuestra historia a la trituradora. ¿Será esa la solución, el atajo al olvido? Habrá que probar. No hay nada que perder.

Sin embargo, mi casa ya no me recuerda a vos. La música me sorprende con tus ojos cada vez menos. Quizás si no te hubiese visto más, me estarían acechando. Pero tu mirada hoy es otra, fría, indiferente. No es, bajo ningún aspecto, esa que me tenía colgando de hilos invisibles.

Y si ya no existís, y si ya no sos el mismo, ¿qué extrañar entonces? Y también, qué hacer con esta persona tan nueva, tan desconocida. Borrarte, conocerte de nuevo, de otra forma... Borrarte, me grita el mundo, y ahora esa película.

“Eternal sunshine of the spotless mind”. Spotless. Si sólo fuera posible...

domingo, agosto 20, 2006

Dulzura devaluada

Hice las compras del super por Internet. Pedí Melbas. Hay una opción de que si el producto que pedís no está en stock, te lo reponen con uno similar. Como nunca me da lo mismo, siempre clickeo que “no” a esa opción. Pero llegó el pedido y yo estaba antojada de Melbas... Pero me trajeron Panchitas. ¿A quién se le ocurrió que pueden llegar a ser algo similar? Por algún dios, esto es cualquiera. Encima que las Melbas son la mitad de lo que eran, las Pepitos también se achicaron, y ahora están más flacas, las Chips Ahoy! se fueron con Carlos (fue un sacrificio válido, sin embargo)... ¿qué será de nuestros tés y desayunos en 2 años? ¡OH!

viernes, agosto 18, 2006

There and back again

Estoy de vuelta, ya pasó una semana y ni cuenta me di. El viaje quedó en el pasado, con la mente limpia y lejos. Ahora, saturo mi vida de trabajo y eso hace que te piense menos. A vos, que no sé si sos ese o el otro, o el de antes que vuelve, o un perfecto desconocido.

Y así me encuentro rescatando viejos oficios, viejas prácticas en desuso. Se renuevan de a poco, se despiertan. A veces me pregunto si estoy donde quería, y que hubiese sido de mí si hubiese girado en otro lado, en esa otra curva que evité, que no elegí. En esa o en la otra, en las infinitas brechas del tiempo.

Pero estoy acá, con tanto por delante, con nuevos proyectos que entretienen mis días, que los abruman de un futuro incesante e inevitable, activo. Y si estuvieras conmigo, y si pudiera compartirlo con vos desde otro lugar.

Ayer vino... y sus besos se sintieron raros. Un año lejos. Un año tarde. Besos vencidos que terminé evitando, cerrando la puerta con una llave más. Es raro pensar que estuviste tan cerca, tan adentro, tan todo. Y hoy te siento un extraño, un amigo de antes que ya no reconozco entre la gente, una piel que despertaba todos mis sentidos y ahora... Parece que cambiaron, que ya no se estremecen por lo mismo, que tus encantos ya no los vuelven desenfreno.

Parece que soy otra.

miércoles, julio 19, 2006

Pares disueltos

Un aro se resbala de mi oreja que no supo retenerlo. ¿Es su culpa, o es simplemente la gravedad? El aro rueda hasta el piso, y desaparece. Otro más. Uno, nunca los dos. Siempre pierdo la mitad. Y me pregunto qué haré con esa legión de pendientes sueltos que me quedan, cómo podré combinarlos. Los miro, cada uno me recuerda al que no está, y a la situación en la que se deslizó de mi vida sin querer. Viajes, noches de a dos (sobre todo eso), descuidos en cualquier lado. Voy dejando aros donde paso. Son mis huellas, con formas y colores diferentes. Algún día se encontrarán, todos ellos que se hayan quedado con uno de mis aros, con un momento de mi vida, con algo de mis sentimientos, de mi tiempo, de mi pasión o mi cariño, y hablarán de mí, y los guardarán en una caja azul, y la tirarán al mar. Mis aros. Titilarán estrellas y círculos en el océano, los tragará algún pez, y alguien los encontrará en su plato una luna de verano. E imaginará que una chica, tal vez enamorada, perdió un aro entre besos y olas.

jueves, julio 13, 2006

So tonight

Sangre. Gente que se enamora. Que se encuentra y es feliz, hasta que deja de serlo. Hasta que aparece otro, o vuelve el mismo. Sangre y sexo. Agua en las paredes. Niebla. Conciencia de vacío, de vacío colmado. Deseo absoluto. Ser hombre y animal: lo mejor de los dos mundos. Un amante perdido en el tiempo, en la geografía. Reencuentros, adioses. Siempre el sexo. Presente. Y cuando falta, la nada. La libido naufraga en un río colorado. Una película de Almodóvar. Ese disco que era tuyo, y ahora es suyo. Un nombre que retumba. Único. Ahora es mío. Esta noche estoy sola. Ya no sé en quién pienso. Si pienso. Y que hay detrás de esta letra... “Nobody loves me, it’s true. Not like you do.” Colorado, en la ropa, en las paredes. Un toallón, un vino. Fluye el color en todos lados. Y mi piel se eriza. Recuerda aquella vez, la primera. Otro nombre y otro lugar. Otra casa, otro tiempo. Otro deseo desmedido, inyectado en ese encuentro. Y sigue aquel disco. Ese que no me acuerdo cuándo escuchamos juntos, y sí me acuerdo que escuchamos hace poco. Con vos. No con él. Sola, lo escucho. Y el colorado avanza. Almodóvar y sus historias cargadas de rojo. La tinta de una carta. El último cigarrillo. Es tarde. Hace frío. Hay clima de dos.

PD: Es el post número cien. ¿Hago una fiesta? No voy a ser menos que la Rolling Stone...

miércoles, julio 12, 2006

No (me) aguanto más

Enfermedad. Adicción. Ya no sé qué me lleva a mantener esta conducta. Es una pesadilla eterna, y yo me la fabrico. Solita. Nadie me ayuda. Todos quieren despertarme. Escucho, pero no reacciono. Estoy anestesiada, siguiendo por inercia. ¿Será el vacío? La ilusión de que desaparezca, la necesidad de calmarlo. Caprichos. Frustraciones. Paredes. Ya hasta te olvidaste de que éramos otra cosa. Ya. Quiero desaparecer. Ahora. Para siempre. No existir. No insistir. Sacar el chip que contiene tu nombre de este mi-mundo. No podemos habitarlo los dos. Sos vos, o soy yo. Y no puedo matarte. Ni matarme. No esta noche.

viernes, julio 07, 2006

Keep on moving, keep on moving

Es tarde. No sé para qué pero siento que es tarde. Que todo debe empezar de cero, de otra manera. Seguir caminando, ante todo. No hay ruptura posible con uno mismo. Seguir y ver qué pasa. Intentar y caerse, mil veces. Hasta encontrar la salida. El camino. Lo que sea que uno busca, ese oasis que a veces es claro y otras veces se aleja, se desvanece como hecho de sueños. Confiar en que algún día llegaré, pero no esperar la llegada. Eso es lo último; antes está el camino y cada paso debería ser algo interesante. La plenitud, la forma de ver las cosas. La forma de dejarlas atrás, de seguir caminando sin darse vuelta demasiado. Un poco está bien, el exceso enferma. Desgasta las energías. Y hay que seguir caminando, y las energías nunca sobran. No hay que malgastarlas en el recuerdo de aquel tramo seguro. Después viene el bosque. Los árboles intimidantes. Y de vuelta las nubes. Quizás, la tormenta. El sol. Reparador y embriagante. Tus ojos en el sol, mientras miro para adelante. Para adelante, siempre. Camino despacio estos días. Recuperarse lleva tiempo, y la quietud no es tan terrible.

martes, julio 04, 2006

4:00

Sólo sé que no quiero estar acá. Que no quiero sentir esto. ¿Cómo hago para escaparme de mí misma? Me siento paralizada, atrapada en un tiempo indefinido, sin fuerzas para hacer nada, sin sueño para dormir. Me encuentro repetidamente de noche, sin saber qué hacer con las horas, sin poder parar mi cabeza. Me pregunto cuándo va a pasar, cuándo vas a desaparecer de mis rincones.

No entiendo y no voy a entenderlo nunca. Sentía que eras el complemento ideal. ¿Y ahora qué hago, cuando ya te conocí y ya no te tengo, tan rápido? Y si trato de hacer otra cosa, y si trato de salir, me tropiezo con alguna canción o una carta olvidada de ese momento de entusiasmo absoluto. Recuerdo, reprimiéndome un poco. Te busco en otros y sólo hay agua. Nadie es como vos. Nadie nunca va a serlo.

No sé cómo irme del mundo, como frenar esta locura. ¿Será un capricho? ¿Por qué duele tanto la ausencia de algo externo a mí? Por qué te quiero y no voy a dejar de quererte. Por qué a mí. Yo sabía. Desde el día cero. Mejor no arrancar nada, para que no se termine.

Es insoportable.

domingo, julio 02, 2006

Segundo adiós

Y cuando llegará la hora precisa, ese instante eterno, la fatiga de pelear contra el desencuentro liberada en un rincón inesperado.

No puedo entender cómo perdí tus ojos, cómo dejaron de mirarme como antes. Intento recordar que yo también me había perdido, pero el camino me devolvió al encuentro, cuando ya estaba sola.

Y trato de descifrarte, de encontrarle un sentido a las palabras complicadas de tu mente complicada, como diría Tom. “What is eating you?” No sé. What is eating us. What the hell.

No puedo escuchar música sin escucharte atrás de todas esas letras. Alguna tarde en la que compartíamos un disco y unos besos, y no necesitábamos nada más.

Supongo que pronto serás otro. "Gracias por venir", igual. Gustavo show ayer.

sábado, julio 01, 2006

Running to stand still

`Well, in our country,' said Alice, still panting a little, `you'd generally get to somewhere else -- if you ran very fast for a long time, as we've been doing.'

`A slow sort of country!' said the Queen. `Now, here, you see, it takes all the running you can do, to keep in the same place. If you want to get somewhere else, you must run at least twice as fast as that!'


Through he looking-glass, by Lewis Carroll

Alicia. Un mundo nuevo, con otras reglas. Donde uno corre para quedarse en el mismo lugar. La reina estaba acostumbrada, Alicia se quedaba sin aire. Me siento la reina y te siento Alicia. Desconcertado.

Es que así debería ser. Uno tiene que hacer algo para estar donde está, sino las cosas se van, se pierden, el planeta gira y pasan.

No me pierdas. Por favor.

martes, junio 27, 2006

Consideraciones mundialísticas (desde el banco)

Sólo quiero decir una cosa: creo que nací en el país equivocado. Acá me vuelvo loca para encontrar a alguien que me interese, ¡y las tribunas europeas están llenas de lo que a mis ojos son bombones! Me gustan los europeos de piel blanca, rubios, de ojos claros. TODOS me gustan. Además es claro que en esas latitudes, al menos en un lugar como Holanda, yo sería definitivamente la “morocha exótica”. Fuck, ¿por qué no me fui de intercambio?

PD: ¿Alguien sabe cuál es la canción del mundial? No puede ser que desde el ´90 todos recordemos la misma... ¿Y la mascota o el logo? Creo que estoy out este año.

El tiempo y las cosas

"It´s all understood, specially when you don´t understand.
And it´s all just because..."


Jack Johnson
, "It´s all understood", Brushfire Fairytales

Es raro ver cómo la gente se incorpora a tu vida tanto en tan poco tiempo. Van 6 meses, casi, y los siento años. Pensar que en diciembre no te conocía, que no eras nadie. Que no me afectabas. Y ahora el sólo pensar en que vuelvas a ser un extraño, un extraño tan familiar, me da tristeza y me asusta. Pero creo que es la mejor salida. Tampoco quiero lo que hay. Eso es claro.

Ella se llama Killa, que es “luna” en quechua. Se murió mi otra perra y ahora está ella, con un nombre descubierto en Perú, mientras nos íbamos conociendo. No puedo evitar relacionar las cosas, los ciclos. La vida y la muerte de las personas, los animales, las relaciones. Y quizás sólo me quede el nombre de mi mascota de aquel viaje, y un par de discos y buenos recuerdos de tu persona.

lunes, junio 26, 2006

¡Hablen, desechos!



En la puerta de mi casa hay dos lugares donde todos los vecinos de estos 10 metros de cuadra dejamos nuestra basura. En uno de ellos, hace días que se acumula la mía. Exclusivamente. Nadie la levanta. ¿Quizás no deba sacarla los viernes y sábados? Pero veo botellas de cerveza, de champagne, de fernet, de agua, de Coca light, mezclarse con muchos cigarrillos y bolsas vacías de papas y maníes. Amontonarse. Cuantificarse. Esa es mi vida de los últimos días, un tanto desordenada y poco interesante.

No quiero volver a los 15, saliendo con gente que me cae bien pero no me estimula, tomando en exceso sólo porque no puedo estar donde quería estar, porque eso ya pasó y de nada sirve que insista. Tengo que buscar nuevos horizontes, que mi basura se llene de botellas de vino y celofanes de discos, de restos de comida de lo que le cociné a alguien que me quiere, nada de cenizas y colillas, algún papel de regalo y muchos forros, o en su defecto, los olvidados blisters de pastillas anticonceptivas. Hasta la basura cambia cuando uno deja de estar con alguien. Fuck.

¿Alguien veía Fraggle Rock (además de vos, morocho), y recuerda a la Señora Basura? Era el personaje de la sabia y consejera. Casi como un dios o un oráculo. Una versión de los terapeutas. Ahora entiendo todo.

viernes, junio 23, 2006

Un lugar en el mundo



UFA. ¿Quién habrá inventado esa expresión tan sintética, dulce, perfecta? Un día, de esos en los que uno quiere irse al lugar más remoto de la Tierra, como si así pudiera escaparse de su “yo” y crear uno nuevo, me encontré mirando mapas en Encarta. Rusia. Una ciudad me llamó la atención por su nombre. Se llamaba nada más y nada menos que “UFA”. Me alegró la noche. Desde ese entonces, fantaseo con UFA. ¿Cómo será su gente? ¿Estarán todos tristes y frustrados? ¿Sabrán, si quiera, que ser un “ufano” significa tanto en estas latitudes? No quiero ir porque no quiero descubrir que es una ciudad más, como cualquier otra. Que hay fábricas y autos. En mi cabeza, la gente de UFA, con su río homónimo, bebe de esa angustia existencial todos los días. De ese horrible choque entre lo que queremos y lo que hay. Son seres inevitablemente meláncolicos. Todos lloran una vez por día, al menos.

No puedo dejar de pensar en una foto con el cartel que diga “Bienvenidos a UFA”. Aunque tengo miedo de entrar y no salir más.

(Creo que por eso también dilato ver las películas de la UFA...)

miércoles, junio 21, 2006

Videominuto Crónicas Móviles

En honor a Poly edité este videito. Los invito al universo de Crónicas Móviles. Enjoy!



Agradecimientos: Langost Co.

martes, junio 20, 2006

A revolution from his bed

Él era mi novio y me sacaba fotos, todo el tiempo. De hecho, lo sigue haciendo cada vez que lo veo. Siempre me fascinó su mirada; en mi caso, también se la atribuía a que estaba enamorado de mí y por lo tanto, me veía más linda y captaba mis mejores momentos. Pero, ego al margen, Pablo siempre tuvo una manera increíble de traducir el mundo en imágenes. Su cabecita soñadora, su forma especial de ser, se ve reflejada en las fotos que saca, en las imágenes que crea. Como si todo eso no perteneciera a una realidad exterior, sino a la suya, propia y única. Como si cada uno de sus clicks fuera un fragmento de su universo, plasmado en un papel fotosensible o dibujado en pixels (esas misteriosas unidades de sentido). Su subjetividad, tan sublime y sensible, que lo hace ver las cosas, sean lindas o abominables, de una manera... bella. Entendiendo la belleza, claro, como algo estético, no necesariamente agradable.

Y así Pablo abrió su blog y pude ver lo que imaginaba. Pude ver cómo rescataba cada detalle cotidiano y lo extrañaba, a la manera de los formalistas rusos, y lo resignificaba. Eso que no siempre supo explicar bien con palabras y de golpe era nítido, una colección de tomas admirables. Simples. Pablo que es fan de Amélie, e igualmente dulce y sencillo como el personaje, en versión masculina. Tratando de cambiar el mundo desde donde puede. Un manifiesto, en fin, de que todos podemos.

Así Pablo estuvo años sacando fotos con su celular. Se dedicó a su blog, lo trató como algo serio. Y el éxito que consiguió, producto de sus incansables energías, su genio y su forma positiva de encarar la vida, sentó las bases de su proyecto actual, mucho más grande, ambicioso y vanguardista. Pablo demostró que su mirada importaba, que era interesante. Y ahora, en Crónicas Móviles, cedió ese espacio a la gente. Nos invita a que todos nos animemos a contar cómo vemos las cosas.

Los medios, creadores de sentidos, de realidades, de agendas. Esos gigantes que la mayoría de la gente respeta, a los que les cree casi ciegamente. Crónicas Móviles abre eso para todos. Como una oposición o una alternativa, propone otra manera de hacer periodismo, libre y apta para todo público. Utopía de los bloggers, sistematización de esas paginitas simples que todos a los que nos gusta escribir procuramos tener, como una ventana. Pablo valida todo eso, lo instala desde su nuevo sitio.

Esperemos que la utopía crezca, que no la aplasten los gigantes con boycots y leyes absurdas. Siempre que apareció un medio nuevo, no significó necesariamente la desaparición de los otros. Ojalá lo dejen vivir, coexistir, ser, darnos un respiro. Ojalá pueda convertirse en ese espacio, reconocido en un marco más organizado, pero sin límites, que todos nosotros, humildes espectadores del mundo, buscamos.

Veo el blog convertido en sitio, en algo más serio, o colectivo, y es como ver a un hijo -adopatado, porque si bien siempre estuve al lado de él, aún después de separarnos, ese invento es de Pablo- triunfar. Crecer. Ser alguien.

Aquí una fan de Crónicas Móviles. Aquí alguien que sólo le desea lo mejor y hace todo lo posible porque crezca. Éxitos, Poly.

(Y pensar que hablábamos de esto entre sábanas y tés en tu casa y en cualquier lado, como de un sueño. Y ahora existe, y lo siento tan mío. ¡Te felicito!)

jueves, junio 15, 2006

Energías

Recién visité un blog olvidado. Niñoespina parece sentir lo mismo que yo y que muchos. ¿Cuántos seremos, soñando con que esto se termine, pero que no se termine nunca? Soñando con sueños realizados, pero con tener otros sueños por delante, que nos hagan despertarnos o escribir...

Su fluir me inspira. Me hizo entender, más que mi psicóloga (¡aguante Lili!), un poco que soy al revés que muchos. Que mi inercia es mi versión del estímulo, o más bien del impulso. Si entendemos el impulso como algo negativo que puede hacernos chocar contra infinitas paredes, yo sólo hago esas cosas por inercia. Porque en general vivo estimulada y busco lo que quiero y muchas veces lo consigo. Pero la inercia, la falta de decisión frente a determinadas situaciones, sólo me lleva al vacío. ¡Canalizo mi esfuerzo tan bien y tan mal a la vez! Es difícil repartir bien las energías cuando sobran. Porque queda un resto para invertirlas en cosas que sólo nos las agotarán. ¿Lo haré para compensar ese exceso?

No sé si estoy siendo clara. Mejor lo dejo para más tarde.

miércoles, junio 14, 2006

Suicidio

Y qué hacer cuando caiga, cuando esta estúpida retención se convierta en otra cosa, insoportable. Y por qué seguir el juego, si ya sé de antemano que voy a perder, la única. Por qué seguir cultivando angustias, en vez de correrme. Por qué el capricho esta noche y las otras, la infantil convicción de que quizás sirva de algo, y la adulta certeza de que sólo puede tener un final triste, triste para mí, y por consecuencia de mis acciones.

Por qué no ser racional cinco minutos. Por qué no borrar lo que no me sirve. Por qué insistir cuando ya no hay nada. Por qué.

sábado, junio 10, 2006

Sobredósis de TV

Las calles están desiertas, los últimos en levantarse corriendo al lugar de la cita. Yo no entiendo nada de fútbol pero desde que me desperté prendí la tele, inundada de celeste y blanco y de periodistas deportivos. Es imposible escaparle al Mundial, como si fuese la novela de moda, pero en todo el planeta. Yo no sé qué hago viendo esto; cuando era chica estaba más conectada, hoy no sé ni quiénes están en el equipo.

El fútbol y su baile inevitable, la euforia colectiva, algo que compartimos todos, con más o menos intensidad. No puede escaparse a las pelotas en la pantalla, a la banderas en los balcones, a los accesorios en los locales. Y sobre todo, a las conversaciones, a los cantos improvisados y a los de siempre.

Ayer tuve un casamiento, muy formal y otra cosa, pero de repente todos levantaron sus cubiertos, los golpearon contra los platos, aplaudieron y cantaron: “¡Vamos, vamos, Argentina!”. ¿Qué tenía que ver? Nada. Pero el fútbol se filtra en todos lados, y ser argentino de golpe no está tan mal. Al menos por un mes.

Al margen del marketing, vedette de la maquinaria capitalista, que hace de este campeonato su diva. Al margen de que nadie se pone la camiseta normalmente, y hoy debe haber millones vistiendo sus rayas de cielo. No puedo estar en contra de esto, que hace que la gente sienta algo, que tenga un motivo para despertarse a horas insólitas y no tanto, que pare su vida para ver un partido. No puedo estar en contra de la magia, que al menos en estas tierras ejerce su influencia sobre todos, atravesando clases y geografías. No puedo dejar de admirarme frente a esa pelota de cuero y los veintipico de tipos tratando de dominarla, mientras el resto del mundo está pendiente de cada movimiento, congelando sus vidas frente a alguna TV durante los 90 minutos que dura el juego.

No puedo ignorarlo. No puedo dejar de querer ser parte.

jueves, junio 08, 2006

Llueve...

Las gotas en mi ventana están estáticas, como si ignoraran la gravedad, aferrándose caprichosas al vidrio que pronto querrá librarse de ellas. Como un recuerdo que no podemos dejar ir, que nos atrapa desprevenidos entre cigarrillos e insomnio, y se vuelve presente, aunque entendamos su irrevocable condición de pasado.

Las gotas me miran, comprensivas, y me devuelven a su fascinación por la lluvia y las tardes grises. A su ser gris que mis colores añoran, a su existencia independiente de la mía, que en algún momento simuló ser inseparable.

Estoy enamorada de un tiempo que ya no existe, de una foto idealizada con las horas que me separan de su toma. La veo perfecta en sus imperfecciones, la sueño, te sueño, como a un fantasma que se sienta a leer a mi lado, tranquilo, y cuya sola presencia me armoniza.

¿Habrá sido cierto? Su efímera intensidad me confunde. La felicidad obscena nunca dura demasiado, y yo me había acostumbrado a la quietud que la sucedió, pero conmigo sola no alcanzaba.

Las gotas son mías hoy, y no puedo compartirlas con tus ojos. Con tu mano acariciándome entre hojas, tus labios acercándose entre canciones. Estás lejos, como antes de conocernos, y la lluvia en mi ventana que ya no verás te saluda y te extraña y te pide que vuelvas...

Ojalá estas gotas pudieran actuar como ácido y destruir los mecanismos de tu mente, que nos arrancaron de este espacio en el que convivíamos un rato cada tanto, entrelazando ideas y cuerpos.

¿Qué hago con estas gotas? ¿Las sacudo de mi ventana? No quiero que me miren así, como un reproche. Como si fuese mi culpa que te hayas ido. Como si no quisieran estar a solas conmigo. Como si extrañaran tu aliento en este cuarto, y las paredes me oprimen... y yo ya quiero olvidarte.

Comodines

Y siempre volvemos a encontrarnos... Algo extraño nos conecta más allá del tiempo y de la gente. Me dijiste “hola” después de besarme, como si extrañaras mi piel y mis ojos. “Hola”, repetiste aliviado, cuando al fin la noche me llevó cerca tuyo.

Cada vez que nos vemos, no sé si es una historia nueva o la misma... o si nunca fue una historia. Pasaron más de dos años, y seguramente yo no soy la que era, y vos tampoco seas el chico que conocí en una fiesta, borrachos los dos. El chico que conocí en un auto y que por algún inexplicable motivo escuchó mi desamor de entonces, y el de ahora, y se fue ofuscado por mis lágrimas, pero volvió, comprensivo.

Pero es tan raro. No sé cuánto nos conocemos. Vos lo dijiste: yo nunca fui natural con vos, no hasta ahora. Es que no era natural con nadie en esa época... Quizás llegó el momento de que esto sea otra cosa. Corremos el riesgo de perdernos, pero ya estamos entrenados para eso.

La familiaridad llegó con la repetición, inconstante pero pareja de nuestros encuentros que parecen no terminarse nunca. A pesar de la ausencia de un vínculo sólido, me siento cómoda cuando despierto y veo tus ojos claros saludarme a la mañana. Cuando siento tus labios o tu voz, cuando volvés de repente a mi vida y todo sigue igual que antes.

Como diría Andrés, quizás nos usemos de pasatiempos. O tal vez, hayamos vivido un proceso paralelo de estabilización en todos los campos, y ahora sólo nos quede este, el de estar con alguien. Tengo la distancia suficiente para animarme, y el interés suficiente para intentar dar un paso más allá entre mis sábanas, con vos.

Ojos claros y sensualidad, pasión absoluta por mí y por el resto de las cosas. Dulzura en cuotas, tímida pero presente. Transición o firmeza, quién sabe.

Por ahora tu piel una noche cada tanto, tu compañía en mi mesa y en mis sueños.

martes, junio 06, 2006

When it´s all over we still have to clear up

Está todo limpio, en cero, o en el infinito. Llegar a esa línea divisoria entre lo que era y ya no será. Encontrarse y perderse, casi estúpidamente. De nada sirve tratar de entender en ciertas situaciones: ahora sólo queda el olvido.

Y llegó el día en que ya volvimos a ser extraños.

Y llegaste y te fuiste, tal vez para siempre.

Y dijiste cosas que no me cierran, que te alejan de la imagen que tenía de vos.

Recuerdo lindo al estante del adiós.

Buena suerte y hasta luego.

domingo, junio 04, 2006

Crónica de una escapada a la música

Jack Johnson
Praça da Apoteose, Río de Janeiro, 8 de abril

Me acuerdo de cuándo lo escuchaba en la radio, mi radio, o en un bar, mi bar, y no sabía quién era. Estaba siempre con la misma amiga y nos atrapaba esa voz dulce, tranquila, perfecta. Una especie de armonía y de playa. Mi hermano ya me venía hablando de un tal Jack Johnson y de los discos que se había comprado. Y un buen día, gracias a otra amiga, asocié todo, voz y nombre. Pero nunca hice nada al respecto, quedó en la lista de “tengo ques” que uno siempre engorda y engorda. Finalmente, empecé a salir con alguien que en su primera visita a mi casa trajo y dejó In between dreams, el tercer disco. Y así se concretó el idilio entre Jack y yo.

Es raro: no creo que sea música digna de generar fanatismos. Es sólo un surfer con una guitarra, buena voz y mejor onda, que escribe canciones lindas. Porque son eso, canciones lindas. Algunas pegadizas, otras no. Discos, los cuatro, que se pueden poner de fondo y que no cansan. Compañeros ideales igualmente de un día de sol y de uno de lluvia, de una cita, de una tarde triste, de un almuerzo en Palermo, de un paseo en auto.

Y llegó abril y un amigo que conocimos en Perú nos dijo que Jack Johnson tocaba en Brasil. Yo, desesperada por salir de Buenos Aires, me apresuré a conseguir pasajes, entradas y demás. Así que mi amiga, su chico-mi-amigo y yo partimos hacia el país vecino, casi caprichosamente.

No conocía Río de Janeiro y su vida a la vez turbulenta y calma, sus favhelas y sus playas blancas ensambladas sin generar extrañamiento. Esta era la tierra donde Jack suena en todos lados, porque comparte con algunos de sus habitantes cierto estilo de vida. Un clima. Una manera de vestirse y de mirar el mundo. Y así entre paseos turísticos, arena y salidas llegó la noche del 8, sábado.

Nos fuimos al famoso Sambódromo, no a vivir el carnaval sino una cosa mucho más cool. Ahí estaban todos ellos niños bien de Brasil, mucho surf y ropa de verano. Y cuando Jack finalmente salió al escenario, me pareció muy extraño pensar que sólo unos pocos meses atrás había tenido uno de sus discos en mis manos por primera vez, y de golpe estaba en Río escuchándolo en vivo. “Wow”, pensé. Y así desfilaron sus cosas, “Flake”, “Never know”, “Wasting time”, la infaltable “Better togehter”. Para mi fascinación, en alguna de sus canciones mezcló “My doorbell” de White Stripes. Y claro, Jack Johnson es amigo de Ben Harper. Y éste a su vez, es amigo del otro Jack, Jack White. Y en su último disco, Curious George, hay un tema de White Stripes, “We´re going to be friends”, interpretado por Jack Johnson.

El show transcurrió apacible, creo que duró una hora y media. Terminó con “Upside down”, el corte de su último disco que todavía no salió en Buenos Aires, la banda de sonido de una película infantil. Nos retiramos del lugar y perdimos a uno en la puerta. Nosotras, mujeres, nos subimos a un taxi para llegar más rápido y más seguras. Temimos que algo le hubiese pasado al tercero. Pero no, se tomó un bondi y llegó al rato.

Nos quedamos unos días más y volvimos a Baires, donde no hay playas pero sí villas, donde no hay surf pero a veces hace mucho calor. Y Jack parece que a partir de Junio se toma unos meses o años sabáticos para surfear, hacer películas –una especie de road movie de surf-, estar con su mujer y su hijo, y componer las próximas canciones que sonarán en mi living, en mi auto, en mi mp3, en todos lados. Aunque esto no sea ni Río ni Hawai.


Río de Janeiro, abril 2006

sábado, junio 03, 2006

Perlas

Hablar o callar y esas cosas. Alguien se casa esta noche, y yo terminaré de terminar algo. Aunque nunca se sabe. Las vueltas de la vida y eso.

Un vestido de estrellas y un collar de perlas de mi abuela. Mi mamá siempre me dijo que una perla es una lágrima. No sé cuántas perlas tiene ese collar. Muchas lágrimas enhebradas hace años, que necesitan que alguien llore para devolverles su sentido.

Y me perderé en sushi y vino, tratando de entender que esto es sólo el principio de algo. Que fue un ensayo. Que no estuvo tan mal. Que igual yo quería dejarlo.

Voy a estar demasiado sobria, toda de negro y perlas, esta noche. Nada de colores brillantes. Sole me contó que ellos estuvieron cuatro años para encontrarse, yendo y viniendo. Parece que no es simple, que no lo fue ni aún para los que triunfaron.

Y ahora estoy esperando que llegue para que se vaya para siempre. Suena paradójico. En fin, allí voy. El timbre va a sonar en cualquier momento.

miércoles, mayo 31, 2006

Arena sin sol

Era de noche y ellos se besaban. Yo con mi yo mirábamos la tormenta, la oscuridad, las nubes a lo lejos. Pronto se acercarían. Lo presentía. Y así fue.


Río de Janeiro (Brasil), Abril 2006

Rupturas, fines, distancia, sueños

Soñé con algo arquetípico y hollywoodense. Pero no puedo dormir. Por alguna extraña razón, el mundo se terminaba. Una explosión, creo. Una de las teorías me llevaba a la Luna, en una navecita divina que me dejaba ahí y se iba. Se iba. Y yo estaba en la Luna. Dos amigas mías me acompañaban: Juli y Luli. Den estaba por ahí también, creo. Hablábamos de chismes amorosos como si nada pasara, pero estábamos todas evidentemente sensibles. Nos encerrábamos en el auto de Juli, una camioneta que no tiene, grande, a esperar no sé qué cosa. Sonaba mi celular. Era mi hermano que estaba en la Tierra, buscando un quiosco y preguntándose si tan cerca de la hora habría algo abierto. Seguro quería puchos. “Puchos”. Yo no uso esa palabra. Él sí, creo.

Me preguntaba cómo estaba. Yo le decía que no entendía por qué se tenía que terminar todo (reflexión arquetípica, que sueño tan obvio tuve). Y me desesperaba, por no estar ahí con él. Con mi mamá. Nunca hablé con mamá, me desperté antes y la angustia es tan grande que estoy llorando, 5 am, frente a mi PC.

Conclusiones:
+No quiero ir a la Luna, ni a Holanda.
+No quiero que las cosas se terminen.
+Hay gente por ahí que me quiere mucho, y yo a ellos.

lunes, mayo 29, 2006

Something to believe in

Y si es Dios o si es la música, si son las relaciones de poder o las finanzas, los libros o la interpretación de los sueños. Crear un mundo de discursos, el único mundo que habitamos, codificarlo y descifrarlo. Buscar sentidos afuera que son de adentro, porque los inventamos nosotros, como especie o como individuos. Ir al pasado. Por el futuro. Hacer que la vida no sea aburrida, vana: creer que por algo existimos. Que algún valor tenemos. Que esto tiene que servir a un fin determinado. Mística o ansiedad, vacío o metafísica. No sé. ¿Qué hago con los años que me quedan?

sábado, mayo 27, 2006

Radiohead suena (Thinking about you)

Ya me arrepentí del olvido. Estuve una hora bajo el agua, tratando de lavar las huellas. Pero no se quieren ir. Es que no quiero que te vayas...

"Been thinking about you,
and there's no rest.
Should I still love you?
Still see you in bed.
But I'm playing with myself.
What do you care?
When I'm not there."

Odio la música a veces.

"Been thinking about you.
Your records are here.
Your eyes are on my wall.
Your teeth are over there."

Y es que no me canso, no todavía.

"I've been thinking about you,
so how can you sleep."

¿Sentirás que te pienso?
"No quiero seguir latiendo en otro lado".
Perdoname, no puedo evitarlo.
Hoy no puedo.

(Y es que hace un mes hasta misma hora, un sábado como este, me abrazabas, nos divertíamos, me dejabas...)

Mace me llama

Y sólo en sueños entendí que se fue. Ella, que es como mi hermana. Estuve anestesiada todo este tiempo. Flotando en un espacio diferente. Lejos, otra. Un paréntesis. Y se fue y soñé que estábamos en una casa de cuento de hadas, típica mansión europea de piedra, con musgo y enredaderas, pileta, vastísima. Era una fiesta y ella aparecía y me abrazaba. Yo le decía que había soñado con que no se había ido. Gritábamos de emoción. Me desperté perturbada.

Es que no me daba cuenta de nada. Es que no entendí que ya no iba a estar ahí. Aunque siempre va a estar ahí, acá, tan cerca. Es que es mi hermana, es mi mejor amiga, es todo.

¿Y ahora qué hago sin ella? Seguro va a ser feliz. Es lo que más deseo en el mundo. Pero la extraño y la vengo extrañando hace mucho. Pero no me daba cuenta. Necesitaba distancia y sueños. Es que se fue una parte de mí. Quizás tenga que irme con ella...

I´m better off dead

"I can´t afford to breathe in this town..."

Radiohead, "Prove yourself".

Decreto la muerte, irreversible. Y sin embargo espero, siempre, que el teléfono suene y algo cambie. Decreto que fue, que no hay más que hacer. Que siempre estuve sola en esto. Que el tiempo ya fue demasiado. Un mes contra tres: ganaron tus no ganas. Y las mías se suman. Que te vaya muy bien.

viernes, mayo 26, 2006

Descomposición

Pregunta al viento: ¿cómo hacer para vivir sola, y que la comida no te sobre y se pudra (odio este verbo y demás amigos) en la heladera? Delivery todos los días, cansa. Invitados todos los días, cansa. No puedo evitar ir al super y decir: “bueno, me compro comida sana, me cocino”. Y lleno la heladera y mi casa parece gloriosa. Mi vida, encaminada. Las lechugas asomando, frescas. El tomate colorado. Una tarta, pollo, todas las verduras de todos los colores.

Pero al cabo de unos días, todo son restos. Los hongos acechan. Todo se pone verde y feo. Porque uno no va a comer la misma tarta, el mismo wok de verduras, el mismo pollo con puerros y crema, tres comidas seguidas... De las Talitas parezco no cansarme nunca. Talitas y Melbas.

Uno puede cocinar o comprar comida y meter cosas en el feezer. Pero ahí queda todo. Porque descongelar con tiempo, ¿cómo hacerlo, si uno nunca sabe si va a comer en casa o no, solo o no...? Fuck eating.

Pequeños problemas burgueses.

El duelo

Aquí ando, dormí tanto esta semana que hoy me fui a dormir a las 2, finalmente me dormí a las 3, y a las 6 ya estaba despierta. Si hoy llego tarde a la facultad soy una tarada.

No sé en qué pienso. De golpe creo que tengo que bajarme el frasco de flores de Bach entero para calmarme un poco. Siempre quiero estar un mes más adelante de lo que estoy, salteando sobre todo momentos de tristeza que sé que pasarán. Me da ansiedad estar bien, olvidar. Estar haciendo otra cosa, pensando en otra cosa. No tolero los duelos, pero si uno no los hace, después te saltan por algún lado (lo aprendí una vez más con esta nueva historia).

Y de golpe te sacan una cosa y pateás el resto... Y estos días tiré todo por los aires y hoy veré cómo acomodo las cosas. Amanecí con pilas, tomé café, quizás los antibióticos neutralicen su efecto... y me devuelvan a mi cama tan pronto termine la clase.

Mi jefe está de vacaciones. Mi otro trabajo está en proceso, tranquilo. Todo es tranquilo these days. Supongo que tendré, por lo tanto, un día tranquilo.

Esta semana estuve mirando fotos. Millones de ellas. Mi historia y las que hay atrás. Es raro ver a mi mamá con mi papá, felices, los dos de más o menos mi edad, mi hermano chiquitito. Es raro verlo a él, a mi papá, que no conozco, en tantas fotos, en tantos viajes. Verlos a los tres sonriendo, jugando... Y yo me lo perdí. ¿Mi hermano se acordará de algo? No sé por qué jamás me animé a preguntarle qué sintió. Es raro verme a mí, bebé, en los brazos de mi papá. Saber que alguna vez en un ego que no registraba demasiado supe de qué se trataba. Vernos vivos y juntos. Pensar que me abrazó durante meses...

Quizás mi tristeza de estos días no haya sido este duelo, sino el otro. El otro hecho 23 años después. O los dos juntos, aunque sean radicalmente diferentes. Qué sé yo.

Celdas

"But, old story, we know we are unique, whether we are eccentric or average, if anyone can be so. Today in a class a professor explained how a sign’s value is defined by the simultaneous existence of the other signs that compose the system, in opposition to them and their significance. At first, that made me think of myself as the inhabitant of a hole, specially designed for me, exclusively for my body and personality, a place were only I can fit in, but from which I cannot get out. Never. I imagined a Borgean labyrinth made of those bricks that are the holes where each of us lives. More than six thousand million of them. It exasperated me.

Then, I realized that I couldn’t be me if the others didn’t exist. What’s a man’s identity in a lost, deserted island? He would be Humanity as a whole. He would definitely be unique, yet that uniqueness would lack value. Because we feel unique in comparison to something else, so that imaginary man would only be… alone. Identity is a negative construction and in its building we are constantly getting further away from the rest. Perhaps until we reach that imaginary island. Old story again."

Extracto de mi editorial de Write On! Me, Buenos Aires Herald, 8 de mayo de 2006

sábado, mayo 20, 2006

Tell me that you´ll open your eyes

Un auditorio porteño y no mucha gente. Y entre esos pocos, tres hombres que de alguna manera mostraron interés, más o menos. Uno que fue, uno que quiso, uno que quiere. Aunque ninguno me interesa. Sensación de música, ganas de bailar como si nadie mirara. Una felicidad extraña, como un amanecer. Vértigo. 1, 2, 3...14! Sí, cuántas veces pasar por lo mismo, y siempre salir y ser la misma otra vez, aunque un poco diferente. “The best is yet to come,” she told me. Es cierto. Sonreir y salir a la noche. Eso.

Lyrics al viento

"You could be happy, I hope you are.
You made me happier than I´d been by far...
"

Snow Patrol, "You could be happy"

Me pareció muy dulce. That´s all.

viernes, mayo 19, 2006

The doors

"If the doors of perception were cleansed,
everything would appear to man as it is, infinite."


William Blake, "The Marriage of Heaven and Hell"

Puertas que se abrieron. Eran de un azul brillante en una mañana que caminamos esa ciudad mágica sin más rumbo que el de no separarnos. Ahora el azul es tristeza, es un candado, es un adiós. Se apaga, como nosotros.

Puertas que quisimos fotografiar y no lo hicimos, y ahora parece que nunca lo haremos. Como tantas otras cosas-puertas que perdimos antes de encontrarlas. Vos dijiste que nuestros caminos se abrieron... yo digo que vos te abriste. Pero no como una puerta, no. Todo lo contrario.

Puertas que empujo para volver a entrar y que no ceden. Puertas que me cuesta cerrar a pesar de que los días y tu indiferencia digan que ya no hay más que hacer. Maldigo ser tan luchadora y caprichosa a veces. Debería cerrar yo mi propia puerta y no dejarte entrar nunca más.

Te di las llaves de mis puertas, de la de mi casa y de las otras más íntimas todavía. Y hoy las mirás como si fueran las llaves de unas esposas que te pesan. Que lograste abrir y así liberarte. Liberate de mí.

¿Qué demonios estoy buscando, entonces?

Puertas nuevas. Que no se cierren tan rápido. Que sean ciertas. Que quieran que yo las cruce sin más.



Cusco, Perú (Enero 2006)

Cusco, Perú (Enero 2006)

Cusco, Perú (Enero 2006)

martes, mayo 16, 2006

Fin de semana (bendito tú eres)

La quietud de una tarde cualquiera... Un rayo de sol y no demasiado por hacer. ¿Qué más se le puede pedir a un sábado que esas sábanas blancas, una canción, un día entero para estar conmigo?



Sábado y sol

Foto by Pablo Altclas

Ataque de casa

El placer de vivir sola se me manifiesta de maneras inesperadas. Nunca fui más feliz entre estas cuatro paredes. Ya van 8 meses conmigo, ¡y nos llevamos tan bien! Yo y yo: ¡qué bueno no querer salir más de mi yo! Más allá y más acá de la curiosidad por lo ajeno e inaccesible. Sentir las bases. Conectar conmigo.

Parezco la conductora de un programa de cable new age... Shut up!




Entre casa, en casa, mi casa...

Foto by Pablo Altclas

lunes, mayo 15, 2006

Cerati fan

"La espera me agotó,
no sé nada de vos.
Dejaste tanto en mí.

En llamas me acosté.
En un lento degradé
supe que te perdí.

¿Qué otra cosa puedo hacer?
Sin olvido moriré.
Y otro crimen quedará
sin resolver.
"

Gustavo Cerati, "Crimen".

Es cierto. No puedo evitar sentir que es un crimen. Que todo esto está matando un posible nosotros. La espera agota, desgasta, arruina, aleja. El aire está bien... la ruptura es otra cosa. Ya no sé qué estoy esperando. En esta historia tan corta y tan intensa, una semana es mucho; dos, es demasiado; más puede ser irreparable. O no, no sé. Evitemos el dramatismo. Sobre todo yo.

Este blog da la imagen de algo terrible últimamente. Y yo estoy bien y tranquila, una persona más atrás... Duele, pero el agua corre, y todo se estabiliza. Por suerte el resto de mi mundo es perfecto. Es sólo que todavía no me creo que esto no tiene chances. No me atrevo a ser cómplice de tu asesinato. No aún.

Pero entiendo que necesites tiempo. Lo entiendo y me calmo. Y espero...

"Cuánto falta, no lo sé.
Si es muy tarde, no lo sé."


Sólo podré averiguarlo si aparecés. Sólo ahí sabré cómo creerte de nuevo. Cómo confiar. Cómo evitar que esto no se vuelva rencor, distancia, olvido. Pero no soy rencorosa. Y me cuesta alejarme. Y ni hablar de olvidar. Así que si hay convicción, todo volverá como si nada. Estoy segura. Pero hoy no hay nada... nada, nada. Sólo vacío.

Te debo tu aire, que es tuyo. Te lo debés vos. Hace años. Just take it. All that you want. No tengo apuro. Nunca lo tuve.

Forsaken?

Escucharte de vuelta en cada canción que compartimos, en este living que se hace cada vez más grande con los días. Pensar que me estoy acostumbrando a tu ausencia, a tu inexistencia en mi vida. Temer que te pase lo mismo.

A veces pienso que no es posible... Que todavía tengo que seguir estando en algún rincón de tus pensamientos más íntimos. Que tenés que acordarte de mis manos cuando ya no sientas una caricia de nadie (aunque tampoco puedo asegurar que no haya alguien). Que tenés que evocarme cuando escribas algo que me hubieses mostrado, cuando aparezca un disco que me hubieses traído, cuando la duda de qué estoy haciendo te atrape de repente, desprevenido.

No me resigno a pensar que ya no extrañás las horas interminables que podíamos pasar juntos hablando de cualquier cosa, atrapados en palabras, y cariño, y entusiasmo y otras cosas. El reloj se movía, incansable, y ni cuenta nos dábamos. Esa sensación de paz y de encuentro... que no desapareció y que se renueva cada vez que nos vemos. En algún lado tiene que pesarte dejar eso de lado. Supongo.

Pero la verdad es que no sé por qué rumbos andan tus ideas, si más cerca o más lejos de esta casa, de esta mujer, de esta puerta hacia algo renovado que te abrí sin mayores condiciones. Sólo pedí que no nos perdamos, que hablemos, que lleguemos a un acuerdo para que nuestros caminos se crucen otra vez. Not much. O quizás sea mucho para vos por estos días... evidentemente.

Es que tengo que dejarte ir... y olvidarte. Al menos, hasta que me demuestres lo contrario. Por ahora no pasa. Y quizás no suceda nunca. “Move on”, me digo. Move on.

Playing mind games

La conciencia de que eventualmente voy a olvidarte, de que serás una pequeña historia de una vida colmada de historias. Un pasajero casual de mis días, que se bajó en una parada que no estaba en el plan de viaje. Me despido a solas, un poco todos los días, mientras los hilos se van desatando porque nadie los ajusta. Vos ya no querés un vínculo; yo ya no quiero extrañarte.

“Ya estoy haciendo planes sin vos”, dice Cerati en una de sus últimas canciones. Ni siquiera sé si alguna vez hubo un plan juntos. Se quedaron todos en el aire, potencia pura que no pudo convertirse en materia porque decidiste perderme. Es raro pensar que no te importe no verme nunca más, que ese sea el precio de tu paz. Si es que lo es. Es más raro todavía pensar que la que estaba aferrada a un nosotros, de a poco se va desprendiendo del sueño, y que pronto ya no existirá un encuentro posible, para ninguno de los dos.

Se va muriendo con los días. Se va muriendo con tu duda. Pasa el tiempo y cada vez creo menos en la certeza de lo que pasó. Son hechos que leo de otra forma, como un capricho o un juego de tu cabeza, que yo me creí como cuando era chiquita y mi hermano me decía que jugaba con él un partido de fútbol en un pseudo-Sacoa, y él jugaba solo, por partida doble, usando mis fichas.

Este juego fue tuyo, tu invento, que construiste y destruiste al margen de mí. Te inventaste una ilusión, y la rompiste. Y ahora sólo mirás desencantado el cuento que no terminó como querías, que no supiste cómo seguir alimentando. Eso que empezaste a escribir y te aburrió a mitad de camino y guardaste en un cajón con llave.

Quizás lo vuelvas a abrir un día, y sorprendido, te encuentres con una historia que pudo ser interesante. Pero que ya no puede ser. Quizás intentes escribirla de nuevo, y tal vez me encuentres dispuesta a jugar otra vez a que podemos estar bien juntos. Y quizás termine bien. Y quizás yo ya no esté, y se duplique la tristeza de este desencuentro.

domingo, mayo 14, 2006

Fotos otra vez...

Sentir el retrato como una microexperiencia de la muerte, del sujeto devenido en objeto, como dice Barthes. Sentir el tiempo, sentirme irreconciliablemente más joven en esa foto que tiene menos de un día... Sacralizar ese instante que ya no es, en el que un número de personas y objetos habitaron mi casa. Coleccionarme en imágenes, en un ejercicio surrealista.

Click on.


Al-Div@ en casa.

Foto by Pablo Altclas

Tarde retro

She dwells with Beauty— Beauty that must die;
And Joy, whose hand is ever at his lips
Bidding adieu; and aching Pleasure nigh,
Turning to poison while the bee-mouth sips:
Ay, in the very temple of Delight
Veil´d Melancholy has her sovran shrine,
Though seen of none save him whose strenuous tongue
Can burst Joy’s grape against his palate fine;
His soul shall taste the sadness of her might,
And be among her cloudy trophies hung.


"Ode on Melancholy", by John Keats (1819)


Al-Div@ en casa.

Foto by Pablo Altclas

sábado, mayo 13, 2006

14 days

Por qué esta tarde triste, las nubes entrando por mi ventana, impertinentes. Estoy bien con mi mundo, muy bien, y sin embargo algo lo tiñe de melancolía. La sensación de haber encontrado algo valioso y de que se haya esfumado, como un espejismo. A veces pienso que hubiese sido mejor no cruzarnos, que el destino fue cruel en ponerte en mi camino. Yo estaba bien sola, y seguramente volveré a estarlo, pero no quisiera tener que gastar energías en el inevitable proceso del olvido. Tenía más ganas de invertirlas en vos, en nosotros. Pero no quisiste.

Sin embargo los recuerdos me han robado sonrisas, cuando desprevenida te siento entusiasmado entre mis sábanas. Pero el viento me advierte que es sólo una visión, que sólo existís en mi memoria emocional y sensorial. En mis sueños. Y en otro lado, lejos de mí, distinto del que alguna vez me llamaba creyendo que lo mejor que le podía pasar era verme.

Y ahora, otra noche, como las de antes. Pero las huellas, cicatrizando, me gritan que algo cambió desde entonces. Desde antes de haberte conocido; ahora sos un habitante de mi cuerpo, querido, que no puedo expulsar todavía. Estás ahí, viviendo mis horas, lejos pero cerca, hasta que el tiempo te devuelva a lo extraño, a lo ajeno en mi vida. Y finalmente te borre, y así los días transcurran sin que piense una sola vez en tu nombre.

viernes, mayo 12, 2006

Confío en el tiempo

"Vamos despacio, para encontrarnos..."

Gustavo Cerati en Lago en el cielo.

Ambivalencia

Tu duda me hace dudar. Si algo era cierto, y fluía, y ya no lo hace, no sé si insistir tiene sentido. No sé si me interesa estar con alguien que no necesita estar conmigo.

Pero, por otro lado, la duda es normal, es sana. Plantearse si uno está bien parado donde está es siempre un síntoma de salud (posible renovador, reforzador de convicciones, o enemigo íntimo de verdades vencidas). Mientras dudar no se vuelva una enfermedad, o un miedo paralizante... Creo que justamente mi lucha siempre fue contra quedarse quieto, contra la inercia (mis impulsos se guían por otra cosa, más visceral), contra la renuncia antes de agotar posibilidades.

No tiene por qué haber certezas, la Lógica dice que no las hay (eso anduve estudiando esta noche). Sólo hay validez e invalidez de las cosas. Y en este -nuestro- caso, eso lo determina uno, uno cuando hay dos. Se decide. Se experimenta.

No sé qué resultado darán nuestras tablas de verdad. Todavía no puedo simbolizar las premisas de esta historia. Sólo sé que te extraño y que te olvido sistemáticamente. Que te rescato y que renuncio, en una ciclotimia incontrolable.

Es raro vestirte de virtudes y compatibilidad, y luego destruirlo. Quedarme sola frente a un ideal, frente a un fantasma que pudo ser cierto y eligió volar hacia lo intangible. Sentir el sueño escurrirse de mis manos como arena, cada grano estallando contra el piso del olvido, insoportable.

Quererte cerca y sentirte lejos, sentirte cerca y quererte lejos. La oscilación me marea, pierdo el equilibrio y mi mundo es un subibaja librado a la gravedad, que se va extinguiendo entre estas cuatro paredes.

Se borra tu nombre de mi cuerpo y lo dibujo, indeleble. Y después lo miro como si fuera un tatuaje caprichoso de otra Aldana que no es, que dejó de ser cuando tus labios no siguieron a los míos una noche no hace mucho, hace ya muchas noches. Solos y mordidos por mis propios dientes, se preguntan qué dirá el destino, quién será el próximo habitante de mi aliento.

Serás vos. Serás otro. Será otro.

No lo sé.

(todavía no me atrevo a borrarte)

lunes, mayo 08, 2006

Cápsulas

El sólo hecho de producir una foto implica duplicar la realidad, y en su inexactitud es que la foto da cuenta de lo surreal, de una nueva realidad, lo suficientemente parecida para referirse a la externa y lo suficientemente diferente para ser otra cosa. Además, el carácter perecedero del mundo convierte a la fotografía en un torpe intento por aprehenderlo, o por capturar una idea inconsistente e imprecisa del mismo, resignificándolo y haciendo una historia poco rigurosa por un lado, pero cuasi científica –en cuanto a que es un vasto catálogo de la realidad misma, la socialemnte construida- por el otro.



August Sander remade by Al-Div@ una noche en Baires...

Worker

Verano

Miradas

¿Qué pensaría un extraterrestre si viera estas fotos? ¿Creería que somos todos muñequitos plásticos con vida, disfrazados de un oficio, y que eso es lo que cuenta? ¿A quién se le ocurrió que "el trabajo dignifica al hombre"? ¿A Roosevelt, a Marx, al Tío Rico?

Vivimos queriendo llenar vacíos con profesiones. Creemos que el secreto está en encontrar una vocación. Nosotros, los que tenemos tiempo suficiente para pensar en esas cosas (y paradójicamente, a los que siempre el tiempo nos falta). Nosotros, los que no nos animamos a inventarnos un Edén y comer frutas todo el día y correr desnudos en alguna isla de las pocas que dejamos. Los que nos fabricamos un reloj que nos apure. Los que nos seguimos admirando frente a inmensos edificios de cal cuando hay tanto aire y agua, amarillos.

Estereotipos de juguete. Juguetes de estereotipos. Ser niño y crecer soñando con ser astronauta, o azafata, o empresario. Subirse a una nave de polietileno e imaginar ser grande. Enorme. Viejo. Estresado. Oprimido. Consentido. Caprichoso. Artista.

Dream on, que aquí estamos.



To the moon and back

Batalla

"We are running,
running as fast as we can
."

No Doubt, "Running".

¿A dónde corre? ¿Quién lo persigue? El tiempo, quizás. El ocio. El terrible estado de ser consciente de que la vida es pareja y monótona. Buscar emociones fuertes, en una alfrombra rayada traída de un viaje hacia no sé dónde. Incertidumbre y adrenalina. Un corredor de mentira que se muere de mentira estrellado contra un almohadón de peluche. Y se para de nuevo y sigue, irreverente, arriesgándolo todo por el sólo hecho de sentir algo. Vértigo. Sangre. Lo que sea. Un camino hacia ningún lado. Pero un camino en fin. Una forma de combatir agujas, de no estar estático en una cama, dejando que todo pase, que suceda como si nada.

Actitud Playmobil.





Carrera (cielo encapotado)

domingo, mayo 07, 2006

Distancia (maldita distancia)

Buscarte en sueños, para extrañarte un poco menos. Abrazada a una almohada que cambia de nombre con los años, compañera infalible del olvido. Pensar y repensarnos, los pasos acertados y los que no, y el fatal suceso de los días y palabras (o ausencia de) que nos llevaron a esto. Pero la memoria de la euforia del principio, que no está lejos, nada lejos, me invita a creer que hay algo cierto y vivo, que sólo el espacio y el tiempo pueden recuperar. Y la voluntad, fundamental en estos y en todos los casos.

Te extraño, cada canción y cada rincón de mi casa. Me duele pensar en borrarte, cuando te encuentro en un paquete de fideos abierto alguna noche juntos, en una toalla en el baño, en una hoja en la que advertiste que el miedo podía paralizarte.

Es domingo y me pierdo entre letras, mías, tuyas, de otros. Me pierdo en recuerdos y en la impotencia de que no sean presente. En la duda de lo que podría generar un cambio, cargado de aire para los dos. Aire y compañía. ¿Qué más se puede pedir?

Pero yo ya no puedo hacer nada, más que tener paciencia, más que desear que los hilos de tu cabeza se desenreden pronto, y el camino, libre otra vez, te traiga de vuelta a mi puerta, cuando menos me lo espere. Y mientras, seguir con el resto de las cosas, mitigando el latido de tu nombre en mi cuerpo.

martes, mayo 02, 2006

Closer to the stars...



Intento 1 (ya mejoraré la técnica) - August Sander versión Al-div@ BA 2006

Idea original: J.J.C.
Agradecimientos: S.P., P.A.

lunes, mayo 01, 2006

Good-bye

De vuelta el blog, el álbum donde colecciono sensaciones. No puedo evitar recordar tus palabras, como una profecía cumplida: temías, entonces, ser una historia más entre las tantas que están escondidas en mis letras. Y hoy te volviste eso, esa materia que intento convertir en olvido escribiendo, escribiéndote –no para vos, sino a vos.

Ser una historia más pero no, porque aunque breve -quizás tan breve que a veces pienso que nunca existió, que eras un fantasma, como temía (yo, esta vez), que al final eras el gato gris y los sueños-, aunque breve fue distinta, un escalón hacia algo, algo que no sé qué es ni con quién.

Y hoy, por primera vez en meses, no sé dónde estás, ni qué estás haciendo, ni quién sos... Y me culpo y me absuelvo cada minuto que pasa, cada pensamiento, cada lágrima o cada sonrisa.

Es raro que desaparezcas, como si te hubieses muerto. Pero me pasó y nos pasa y volverá a pasar. Quizás nos encontremos en otro lugar, en otro momento, y podamos hacer las cosas bien, hacerle caso a nuestros miedos –porque también advertiste que tanta voracidad no era sana y que el único final posible era el derrumbamiento de alguno de los dos. Esta vez me tocó a mí, como otras. Ojalá nos hubiésemos cuidado, para no perdernos para siempre (lo habías propuesto, tímidamente, en esa hoja que es lo único que me queda de vos). Ojalá quisieras revertirlo. Ojalá compartieras mi visión de las cosas. Pero somos distintos, y ya diste tu veredicto...

(Pero podés revisarlo, y quizás yo siga estando, tiempo y espacio de por medio para los dos. Yo también necesitaba esto, bendito aire que invita a la reflexión.)

jueves, abril 20, 2006

Sting me

Una tarde más, y nada me parece interesante. Soñé que me picaban cucarachas, que caminaban impunes por mis brazos, asquerosas, y dejaban ampollas blancas por montones. Desperté desconcertada, como si en mi sueño hubiese comprendido el íntimo significado del episodio, como si esas marcas horribles tuvieran algo que decirme de mi vida o de mi gente.

Y hoy estoy acá, midiendo tu entusiasmo. Preguntándome si quizás todo es mi culpa, si estoy condenada a una ansiedad y a un cambio permanentes, si mi propia identidad me lleva a quebrar las cosas, a buscar extremos, insoportables hasta para mí misma.

Estoy absolutamente desordenada, malgastando mis horas en pensamientos inútiles, acusándome y justificándome hasta el cansancio. El ocio se me aparece como un playa desierta y lejana, como un deseo irrealizable, como una fantasía inaprehensible. Sólo quiero no hacer nada, y mirar a mi alrededor y que todo este ordenado para cuando decida levantarme con las ganas de siempre, que se fueron no sé a dónde ni por qué.

Mi casa es un caos. Mis horas. Mi cabeza. La lluvia me desmotiva, me recuerda mi desamparo absoluto. Llueve afuera y estoy adentro, y sin embargo me mojo, las gotas caen erosionando energías, me invitan al sueño. Sólo le temo a las cucarachas. A las marcas en mis brazos. A tu ausencia... y, sobre todo, a la mía.

viernes, abril 14, 2006

In/Out

Siempre vuelvo a la noche que me resguarda, a las voces prohibidas de un pasado que no es lo suficientemente remoto aún… El impulso de huir, de escapar de lo que no es perfecto, sabiendo que nunca nada lo será y que, por lo tanto, estoy condenada a correr hasta que el destino o el azar –ya no sé en qué creo- terminen con mi vida.

Hoy mis sábanas no tapan mis dilemas, el devenir de tus ojos mirándome una tarde no hace mucho, la ausencia en la presencia. El miedo de entonces cambió. Es otra cosa. Y los días pasan espejo, pasan calmos como si nada… Y yo sólo sueño con algo extraordinario, con pequeñas cosas extraordinarias que sucedan, inesperadas. Que conviertan lo cotidiano en algo especial.

Es que no sé hacer otra cosa que idealizar… Y quizás deba calmar ese líquido de ideas que fluye por canales equivocados. Quizás deba aceptar que el sol está ahí, igual que la luna, y que eso será así inexorablemente, al margen de mi vida o de mi muerte.

domingo, marzo 19, 2006

El infinito (otra vez)

Sintió su cuerpo enfriarse. Un dedo azul, el otro. Él la había dejado, otra vez. Un “él” ya sin cara y sin nombre que la dejaba todos los días, todos los intentos. No supo qué hacer. Esta vez era demasiado. ¿Habría llegado el límite? Decidió estar sola. Le juró a sus estrellas que nunca, nunca más se iba a enamorar. Que ni siquiera iba a ver a alguien dos veces. Que ya no creía en ese invento estúpido llamado “amor”, o algo así.

Salió de su casa. Era una tarde de lluvia fuerte, de lluvia-sueños-caídos... no podía ser de otra manera. Se subió a su auto, con ganas de irse lejos y no volver nunca. Ya conocía ese hueco imposible en su piel. Ya sentía el desamparo de no tener, nunca más, sus dedos entre los suyos, jugando. Su voz en el teléfono. Sus ojos preferidos. Sobre todo sus ojos...

Se preguntó por qué de vuelta, por qué ella, por qué. Fingió, se mintió, se dijo que no le importaba. Que era mejor probar gente, conocer otras almas, otras formas de sexo y de ser. Se convenció de que nada mejor podía haberle pasado. Salió a buscar compañía, nueva, vana, fugaz. La encontró, como siempre, en ese rubio nada nuevo, en ese chico sensual de antes, de siempre.

“Ya te extrañaba”, le dijo la voz del extraño, la voz del fracaso, mientras se enredaba en sus piernas, en su venganza secreta (¿contra quién?). Y ella sólo podía pensar en que de vuelta, en que otra vez, en que no, en que basta. Se miró en el espejo del hotel barato, y se vio, la misma de antes, de siempre, y lloró. Él no se dio cuenta. Mejor así.

La cautiva

"La vida es una cárcel con las puertas abiertas"

Andrés Calamaro, "Media Verónica".

Estas letras en el aire, intangibles, espectrales, parecen menos ciertas que esos firmes símbolos negros en tus hojas sueltas. Sólo el orden arbitrario de este espacio puede, quizás, darles un carácter más serio, más comprometido, por volverlas públicas, una declaración. Sin embargo, ¿quién puede afirmar que es lo que dice, lo que hace, lo que ve en el espejo? Apenas adivino mi forma algunos ratos de silencio, cuando el vacío absoluto me deja a solas con ese algo que debo ser “yo”.

Pero no sé. De golpe me encuentro preguntándome, con miedo, como si hablara con otro, cosas oscuras, insólitas, inesperadas. Me admiro y me alegro de poder sorprenderme a mí misma, para combatir el aburrimiento o la ansiedad de ser, todos los malditos días.

Si pudiera pedir licencia, tomarme vacaciones, desaparecer de mi conciencia por un rato... Apagar el mundo de mi mente, que es el único que tengo, sea este u otro, la realidad colectiva o mi imaginación o mis sueños. Si pudiera no pensar, ni siquiera sentir el blanco de la nada, morirme unas horas, volver cuando quiera.

Ridícula. Pensando lo imposible. ¿O habrá una puerta invisible en mi cuarto que me lleve a otro estado de cosas, a otro universo, a otro lenguaje y a otro cuerpo y a otra persona-mente que no sea yo?

No la encuentro. En vano pasé noches tanteando las paredes idénticas de mi vida, haciendo agujeros que no conducen a nada, que me devuelven a este lugar del que no puedo escaparme. Sólo me queda aprender a tolerar lo dado, o rebelarme eternamente contra lo que todos creen que es un hecho. O morir.

viernes, marzo 17, 2006

Día luna...

Despertarme en medio de la noche. Insomnio. Lágrimas. Fantasmas. Abro las dos canillas, vacío un frasco de espuma y sales, para edulcorar la desesperante situación del desvelo. Te pienso y no puedo dormir. Lágrimas. El agua está perfecta. Una burbuja, otra burbuja. Me zambullo, cuento hasta 10. 1, 2, 3, 4... ¡10! Es poco. Sigo un rato abajo, a ver si me olvido de todo. No aguanto más. Siempre termino necesitando aire. Noche. ¿Dónde estás? Me envuelvo en una toalla, camino por la casa. Es chica, pronto me aburro de pisar mis huellas de jabón. Me meto en la cama, mojada. Cierro los ojos, fuerte, como si eso ayudara. 6: 15. ¿Qué demonios se puede hacer a las 6:15, sola? Prendo la compu, esbozo unas letras... horribles. Si el tiempo no pasa un poco más rápido voy a enloquecer. Y no espero nada. Boca arriba. Sólo que haya gente despierta por ahí, aunque no los quiera ver. Te llamo. A las 8. No, muy temprano. Posición fetal, lado derecho. Sábanas frías. Las saco, sólo me falta volver a enfermarme. Lado izquierdo, cubre colchón con polvo. ¡Por dios, necesito dormir! Escaparme de este mundo en sueños, aunque sean terribles, pero que no sean esta insoportable noche de jueves en mi casa.

miércoles, marzo 15, 2006

EXIT

Estoy así, como triste sin sentido. A veces me agota la gente, que no me deja oir mis voces más secretas. Necesito estar sola, un rato por día, un día cada tanto. Hoy todo me aburre, y me parece extraño que los demás no piensen que todo lo que pasa no es normal, que simplemente es una manera entre muchas de mirar el mundo. La historia está muy bien contada, y a nadie se le ocurre pensar en otro escenario, en otro final, en otra forma y en...

Lo raro es que no les parezca raro, que sigan haciendo lo que deben, o en el mejor de los casos, lo que creen que quieren, lo que creen que eligen. Y afuera hay otros mundos, que están ahí nomás pero nadie los busca.

Hoy me quedé desenergizada... Ir y venir y escuchar y contar y llamar. Quiero dormir para cargarme, y poder subirme a ese otro lugar, y quizás no volver nunca.

Nunca.

lunes, marzo 06, 2006

El lector participante

Leyó un cuento prohibido una noche interminable de fiebre azul. Creyó, de pronto, ser parte de ese infierno de letras que el peligroso azar había juntado. Hubo quienes veneraron sus secretos personajes, su prosa cargada, las hojas especiales donde se apoyaba una tinta segura. Ella, envuelta en su propio delirio, no llegó a comprender las dimensiones del nuevo universo.

Era un libro prohibido y a la vez sagrado, porque hablaba de otra forma de entender las cosas. ¿O no estamos, acaso, queriendo siempre escaparnos de este mundo? Se sintió más enferma con el correr de los días. Soñaba repetidas veces que su vida era una falacia.

Su cuerpo, aturdido de ser, se desdibujaba. Pensaba en los símbolos ocultos casi sin descanso. Ni siquiera la sensación de vacío inevitable la hacía sentir parte de lo que antes, de lo que...

Una tarde cualquiera tocaron el timbre. Era un hombre que ya conocía. Le habló de cosas poco importantes. Alegó mucho trabajo y una visita inesperada. Se fue pronto. Ella cerró la puerta con alivio.

Ante la insondable necesidad de estar a solas con el volumen, decidió no salir más de la casa. Ya nada tenía sentido fuera de esas letras carmín que ojeaba sin prestar atención a su íntimo significado. Recordaba con nostalgia aquella primera y única vez en que ese estado tan verosímil, y tan ajeno al a vez, se había hecho carne en ella.

Las historias tienen poderes inexplicables, una magia oscura y atrapante. No pudo distinguir si su vida era esta o la otra, o las dos. Un ocaso eterno se sostuvo en la ventana esmerilada. Pasaron horas o años. Fue así que él volvió y la encontró hecha humo, hecha dibujo en un libro de letras coloradas y encuadernación color noche.

martes, febrero 28, 2006

Extraño

Su sonrisa precisa y sus ojos oscuros son inevadibles. Recuerdo, creo, aquel primer encuentro en función de sus manos perfectas en el aire. Recuerdo, también, un libro de ella, una historia que ya no es, un principio. Era una ciudad de magia y nosotros, polvo de estrellas.

Sucedió entre lunas y ruinas. Ni siquiera podría asegurar que lo busqué, como tantas veces. El espejo se dio vuelta una mañana, o una noche (poco importa ese detalle). El reflejo, de repente, no era el mismo de unos reflejos atrás.

Insistió el azar, o el destino, o la enorme Biblioteca de Borges, en que nos cruzáramos. No había sentido su piel por ese entonces. Nos escondimos entre palabras (“Words, words, words”): palabras promisorias, palabras fatales, palabras red.

Y hoy, no puedo evitarlo. Un beso y me sorprende el olvido... No el olvido de él, no, sino de todo lo demás que se derrumba.

¿Sabrá algo que yo no sé?

Un extraño que se acerca, de a poco, tanto que ya no lo puedo ver. Sólo me queda sentirlo -ahora sí-, adivinar sus huecos, sus formas, sus colores, hasta saberlos de memoria y quererlos más, por haberse vuelto tan familiares.

sábado, febrero 25, 2006

Carne

Se fue a un lugar diferente, sin avisar, con los ojos abiertos. Eligió un día de lluvia de verano, eligió que el cielo lo despida. A veces me pregunto si uno realmente desea la muerte, desea morirse, pues sucede, nomás. Tengo miedo de probar esta teoría.

“¿Qué sueño es este?”, dijo ella, 40 años después de aquel día en el que sin querer, se enamoró de él. Y de golpe una sala fría pintada color pastel, caramelos viejos, café ácido y un cajón abierto al que no me quise asomar. Gente que lloraba, gente que conocía las historias detrás de mí y que me preguntaba por mi historia, que desconocía.

Que me parezco a él, que me parezco a ella (mis padres). Que él -el último pasajero- era tan bueno, que era feliz, que la vida no le había dado la mano muy a menudo. Y así las contradicciones, los recuerdos vueltos materia... y un pedacito nuevo de él (del otro) que se moría, se me moría de vuelta, un completo desconocido que hizo que yo exista y lo piense y se murió demasiado pronto. Un completo desconocido al que amo sin saber por qué.

¿Me pareceré a él, como dicen? ¿Qué puedo tener de alguien que no me conoce, que no conocí, que nunca voy a conocer? Y la palabra “padre” para mí no existe, es un concepto abstracto cuyo significado puedo intuir, que puedo mirar en los ojos y espejos de otros, que puedo imaginar por un rato que entiendo, pero que jamás voy a entender... ¿Cómo usar la palabra “padre” si no la entiendo?

Busco la respuesta en fotos, en la sonrisa de los que evocan fragmentos de historia, en una voz grabada antes de que yo naciera, en un carta que nunca me escribió.

Y de repente lo odio. Lo odio por abandonarme, por dejarse morir y por pensar que se iba a morir y por morirse. Lo odio por dejarme. Lo odio por dejarnos. Lo odio por su cobardía. Lo odio porque nunca voy a saber quién fue, porque ya no sé qué sentido tendría saberlo.

¿Por qué así?

¿Por qué?

Y ahí es claro que no hay un dios bueno posible.

(Si “Dios” existe, también lo odio. Más.)

lunes, febrero 20, 2006

¡¡¡¡AHHHHHHHHHHH!!!!

No sé si tengo algo que decir. Estaba pensando por qué llenamos el tiempo -que si no lo hubiésemos encasillado en agujas y hojas de calendario, no sería un concepto tan terrible- de cosas. Al menos, por qué yo siempre estoy buscando cómo completar y optimizar mis horas de vigilia, o de combatir el sueño. Y a veces el tiempo sobra y a veces me falta, relatividades y cronologías internas...

¿Por qué no puedo dejar que pase, sin hacer nada, sin contarlo, sin creer que me estoy perdiendo de algo, sin evaluar que sólo un camino es el mejor, que hay otros más o menos, que uno solo es deleznable? (Y que prefiero el mejor o el horrible, pero nunca los del medio).

Porque esa certidumbre de muerte ineludible me vuelve consciente del tiempo, de que sólo tengo X cantidad para hacer todo lo que quiero, y ni sé si quiero todo lo que digo que quiero... ¿pero si no lo hago, si no lo intento, si el tiempo me atrapa en un revés y me deja así, cómo soy hoy, en la memoria del mundo?

Fucking tiempo en frasquito. Supongo que si no se terminara nunca, me aburriría. Ya habría hecho todo, al menos todo lo que nos inventamos en este mundo, limitado, tan limitado... pero que nos llevaría más tiempo del que tenemos para explorar. Quiero hacer todo lo que hay para hacer en este mundo-tiempo y en otros...

Me abruma imaginar posibilidades infinitas. Y sin embargo, cualquier puerta sin fondo es más atractiva que la certidumbre absoluta.

And if he left off dreaming about you...

(...where do you suppose you´d be? / Lewis Carroll )

No sé qué escribir esta noche. La hoja en blanco me abruma de ideas inaprensibles. Flotan, partículas de vértigo que nunca se forma, que nunca es. Lo supe en ese preciso instante. Él miraba girar un trompo de colores. Yo fingía que las horas pasaban como si nada, apacibles, gratas, naturales.

Pero la noche me atrapó en su hoja en blanco, en su polvo de nostalgia y dilemas. Él dormía y yo pensaba en sus sueños. El soñaba que yo no fingía nada. Que era feliz, en serio.

Las múltiples realidades y esta, la suprema e ineludible de la vigilia. La exigente y tan familiar y aburrida por sólo serlo. Por ser cierta y compartida con otros. Por ser un cúmulo de objetivaciones comunes, que no permiten desear árboles azules y el mar en el cielo.

Él soñaba, dije, y yo miraba sus gestos distendidos, sus dedos de azúcar. Quizás llenaba un cuaderno entero de letras negras, de letras blancas y silencios de agua. Él dormía, cerca, y qué más importaba que eso.

miércoles, febrero 15, 2006

Oda al insomnio

Es de noche una vez más, y quisiera no tener sueño o vivir en el polo, seis meses de oscuridad y frío.

El insomnio, con su terrible sensación de impotencia, no me visita hace rato y lo extraño. Solía creer que las mejores ideas aparecían con el desvelo, con los ojos queriendo cerrarse y el cuerpo cansado, y la mente resistiendo y resistiendo, imaginando insólitos y hadas.

Solía sentir (y todavía lo creo) que el insomnio era la bendición y la tortura de los creativos... Ese espacio de incomodidad e ideas obligadas. Ideas victimarias y fatiga... ideas geniales, que si no venían, al menos eran una excusa para consumir coca cola, café, chocolates, cigarrillos.

Y me aventuraría a afirmar que en el insomnio se fusionan el sufrimiento y el placer, y mi lado más perverso (“soy un soldado de tu lado malvado”) lo necesita.

Quiero disfrutar la noche y no tengo insomnio. Quiero tenerlo. Quiero escaparme del sol y de la gente, seguir escuchando los grillos en mi ventana, mirando la luna platinar el paisaje desde este cuarto donde escribo, completamente sola, algunas noches, algunos insomnios.

viernes, febrero 10, 2006

"¿De qué habla tu silencio?", preguntó.

Mi silencio habla de que no necesita decir nada. A veces, piensa en cosas que nunca contaría, formula preguntas impreguntables, inventa problemas o sueños.

Ayer, mi silencio era incertidumbre azulada.

Y otros días, tranquilidad. Y otros, ganas de escuchar tu silencio. De sentirte y sólo sentirte. De respirarte al oído o de contar los latidos en tu remera de algodón. E imaginarles mil significados de miles de colores.

El silencio es mirarte. Es tus ojos o lo que hay detrás del espejo.

Mi silencio no habla, porque es silencio. Y mientras callo imagino que pensarás en qué pienso, y también pienso en qué pensás cuando no decís nada, y estás en silencio... mirándome a mí o a las estrellas -tuyas o mías- o algún techo.

Eso. Eso es mi silencio.

A veces recuerdo, a veces indago, a veces miro para otro lado y me duermo en silencio.

Qué loco pensar que el vacío tenga tantos significados...

Todo lo que pasa y ni me muevo...

“Consiguió dejar de pensar, consiguió por apenas un instante besarla sin ser más que su propio beso”.

Julio Cortázar, "Rayuela", 1963

Llueve o es de noche y no me canso de que estés. Un silencio nuevo nos invade. De golpe siento que el aire de esta habitación ya no es mío, que alguien lo pelea o lo toma o lo gana, y que se siente bien.

Papel en vez de pantalla, tinta en vez de teclas... ¿Será lo mismo?

Mundos paraelos (los hay tantos, tantos, tantos... ¿cuántos universos-mente están prendidos en este instante, construyendo sus respectivas realidades?). Y se unen de repente, sin interrumpirse, sólo se cruzan de a ratos pero no entorpecen sus órbitas. O sí, y no es malo, sino todo lo contrario. Es imposible no dejar una huella, mínima o radical, pronta o con agujas por montones. Somos una plastilina de colores, sin la última puntita del celofán por estos tiempos.

Hoy la noche ya se nos cae una y mil veces encima... Mis diseños para ocultarme se están oxidando con la lluvia que no para. Creo que crucé una línea brillante y ya no hay vuelta atrás.

Plastilina brillante. Lluvia y óxido bendito.

Off.