miércoles, diciembre 28, 2005

(de) Formas

Hay algo como el humo o como el aire... Algo gris que entra en mis pulmones, y se desparrama por mi cuerpo, adormecido esta noche cualquiera. Entra no sé bien cómo, inadvertido y firme, partículas de una nada extraña que se instalan, silenciosas, en mi sangre.

Hay algo como olvido o como hueco... Algo oscuro que se va para siempre, lejos, fragmentos de vida en polvo que se escapa, inasible, y no tiene forma de armarse de nuevo.

Hay algo como vos o como alguien... Algo desconocido que me encuentro de repente, y me atrapa sin que me dé cuenta, decidido y mágico, y se queda, no sé hasta cuándo, no sé por qué, indefinidamente, pero se irá un día de nada y de olvido, destellos de sustancia incomprensible.

jueves, diciembre 22, 2005

Faraway, so close

¿Y si te recuerdo? Si vuelvo a sentirte, a estar ahí, en ese espacio tiempo tan lejos y tan cerca. Y si trato de acordarme de que alguna vez fue diferente, de que no estábamos irreconciliablemente desencontrados, sino cerca, tan cerca y tan lejos. Fue cierto y es mentira. ¿O es al revés? Sólo sé que la otra noche, con esa canción que nos acompañaba algunas veces, tardes, horas, te vi de vuelta, te perdí de vuelta, para siempre. Y miles de testigos distraídos no se dieron cuenta de nada.

Y mi ventana está abierta. Y la cuidad entera ahí abajo, adormecida por el calor y la noche tranquila, inmóvil mientras te pienso. Estoy sola, entre libros que me cansé de leer, esperando a alguien que nada va a dejarme, y sé que estás en tu ventana, leyendo algo parecido, con todo lo que me hace falta... y quizás triste. Y estamos cerca, pero tan lejos.

Y sé, también, que te vas a ir de vuelta. Y que da igual si estás acá o en otro planeta, si cerca o si lejos, si vivís en frente o si te morís mil veces, mientras no te encuentre. Y ya no puedo buscarte.

¿Y si trato de olvidarte? Te escondería lejos, pero quiero tenerte cerca. Para siempre.

De a poco cierro esa puerta eternamente entreabierta, para que no se me escape más la vida cuando te miro, de reojo, mirarme en sueños.

Y me falta el empujón final para desaparecerte. Y no queda nadie para dármelo. Y me alivia pensar que vas a seguir ahí, doliéndome en algún lado, algunas lunas o algunas canciones.

sábado, diciembre 10, 2005

Puertas

Volviste. O te volví a dar espacio en mis horas. Te había escondido en el imposible. Pero acá estás, de nuevo, una voz en el teléfono que me hace temblar. Y la sangre, helada por el tiempo en que dormía, como la princesa del cuento de hadas, esperando que alguien la despierte, fluye rápido y me asfixia. Y ahora, ya no puedo dormir pensando, sintiendo, que tu mano puede apoyarse sobre mi hombro alguna noche, y que puedo recordar mi piel toda si te abrazo, si tu olor me devuelve la vida (porque estaba a punto de morirme). Estás acá, no sé para qué ni por cuánto tiempo y no me importa. Imaginarnos en la misma habitación. Encontrarte, mil veces. Encontrarnos... algún día.