sábado, octubre 15, 2005

¿Qué andarás haciendo?

Es una oscuridad aprendida. Una nube que cae sobre su hacer, pensar, estar, pero que ya conoce, domina... que ya aprendió hasta a disfrutar. A disfrutarse así, en una soledad reparadora, entre discos y sábanas familiares. Tiene lágrimas en vez de sangre. Y subsiste quemando ese combustible melancólico. Oscuridad amiga en la que se encuentra con su yo apagado entre otras voces otros días. Y se escucha. Escucha voces que venía callando. Y es toda lágrimas y voces. Y necesita dejarse ser, perdonarse, darse espacio. Todo murmullo y abrazos de nada. Y sábanas. Creo que eran blancas y ella las veía azules. Y sólo quería dormir y despertarse cuando estuviera sonando esa canción olvidada. La música puede transportar a otros estados de ánimo, y las experiencias se repiten, idénticas, tan intensas como el día en que ocurrieron. Y entonces, estuvo con él esa noche en la que sabía que ya no podía evitarlo... Y sintió de vuelta como toda ella era él. Y lo extrañó, abrazando sus sábanas azules. Está tan lejos... Estás tan lejos. Vos y mi recuerdo de vos. Creí que los perdía.

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