martes, agosto 23, 2005

Nomenclatura

“Ah well! It means much the same thing,” said the Duchess, digging her sharp little chin into Alice´s shoulder as she added “and the moral of that is- 'Take care of the sense and the sounds will take care of themselves.' ”

Lewis Carroll, Alice´s adventures in Wonderland

Las letras, las palabras, este invento del hombre de este invento –el mundo, tal como lo conocemos-, debe venir de la tierra de espejos. La arbitrariedad del signo, la libre interpretación. “Cuida el sentido, porque los sonidos se cuidan solos”, dice la Duquesa, sentenciada a la muerte (es decir, a viajar a otro universo). Y pensar que esa acumulación de fonemas, sin un sentido original, pero con tanto sentido otorgado, transmiten insondables sensaciones (y malos entendidos, y subliminalidad, y ...). “Un nombre no dice demasiado”, dije en un e-mail atrevido –conmigo misma- , pero inocente –para él-, “pero no entiendo por qué nunca te lo pregunté”. ¿Y si esa pregunta rompe todo? ¿Y si esa cantidad de caracteres, significantes y significados viajando por un espacio que no vemos (cada vez más viciado, se vuelve accesible, se vuelve moda) se convierten en el punto de inflexión de un año de hacer de cuenta que los nombres y las historias no son lo que importa, y de que el preciso instante en que su cuerpo y el mío parecen conocerse de toda la vida es, en efecto, la única realidad que tiene sentido para los dos? Presiento que algo cambió para siempre. Al menos en nuestro juego.

Control Z. Undo. Undo.

Si tan solo pudiera olvidar su nombre.

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