miércoles, agosto 24, 2005

The end has no end

Están todos lejos. Ella está lejos, sobre todo ella está demasiadosotansuchtres lejos.

Una vez más la historia termina, el final tan esperado, inevitable y previsible. Pero en verdad, sin querer, los dos parecen intentar romper con la lógica del tiempo, de una manera fascinante, sin caer en obviedades. Un desafío inconsciente, un deshacer y hacer y deshacer, la misma escena casi como un ritual que se repite todas las semanas, las lunas, las horas, los teléfonos. Una amnesia provocada, transgresora. Como si esa conversación, esa resolución inexorable, nunca hubiese tenido lugar. Y así estiran la despedida imposible. Admirable amnesia, oh rebeldes desenamorados.

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